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MOVIMIENTO LA PEÑA DEL BRONX.

domingo 1 de marzo de 2009

Dejen a la mujer desnuda en paz

http://www.telesurtv.net/noticias/videos_demanda/player.php?ckl=1776 Sobre la violencia contra la mujer:recomendado por nosotr@s.-
Mesa Redonda Internacional
26/02/2009 Pensamiento :: 01.03.09
x David Harvey
Esto bien podrían ser el preludio de una fragmentación de la economía global en estructuras hegemónicas regionales que podrían terminar pugnando ferozmente entre sí
Dejen a la mujer desnuda en paz x Ana Barradas :: Más articulos de esta autora/or: Más artículos [Traducido por La Haine] A la manera salazarista, la Polícia de Segurança Pública incauta libros con la reproducción de una pintura de Courbet con una mujer desnuda

Como ya fueron suficientes cerca de cincuenta años de "censura previa" e incautaciones de libros por la policía política fascista, la publicación de periódicos, libros y otras publicaciones es absolutamente libre hoy en Portugal. Al menos en teoría.

Existen otras policías en acción. La PSP es la Policía de Seguridad Pública, es decir, pretende ocuparse de lo que pone en peligro la seguridad pública, como su nombre indica. Pues estos señores, en su representación en Braga - la catolicísima Braga, sede de los obispos, y beatos bombarderos - entendieron que pueden ejercer censura sobre la cultura.

Foto Wipkipedia

Y así, en la Feria del Libro de Braga, resolvieron incautar las copias de un libro a la venta. ¿Por qué? Les parecía pornográfico. Debido a que la tapa es una foto de una mujer desnuda, reproducción del cuadro "El Origen del Mundo", del pintor Gustave Courbet, convencido socialista, cáustico crítico de la sociedad burguesa de la época y fundador del realismo en la pintura.

La exhibición de esta mujer desnuda ya fue prohibida hace 140 años. Desde lo alto de su ignorancia y sus prejuicios, estos señores de la policía no hicieron nada más, después de todo, que reproducir con sus actos en este nuestro siglo XXI aquel dictamen que exige castigar toda desnudez, sobre todo cuando se trata de una mujer de piernas abiertas mostrando el sexo.

Siempre vigilantes, quién sabe si inspirado en la vieja PIDE [Polícia Internacional e de Defesa do Estado], o tal vez en la santidad misógina de los textos sagrados que aborrecen el cuerpo de la mujer, la policía no sólo incautó algunos libros. Quiso tutelar la libertad e imponerle límites, quiso estigmatizar el cuerpo femenino como impuro, quiso tomar posesión de la pobre mujer, llevarla presa, condenarla y si es posible aplicarle una pena.

No saben que antiguamente las mujeres de los pescadores levantaban las faldas al mar para amansar las tormentas. Nada era más eficaz, además, para repeler demonios, contrarrestar malos hechizos, proporcionar cultivos fértiles, etc. A pesar de la censura de las religiones monoteístas y su omnipotencia en el proceso histórico de sometimiento de las mujeres, siervos, esclavos y niños al arbitrio patriarcal, el pueblo durante mucho tiempo practicó este acto pagano, recuerdo de aquellos tiempos cuando la diosa de la fertilidad -símbolo del origen del mundo- reinaba sobre todos nosotros para celebrar el poder creativo, ordenador y benéfico del sexo femenino, generador de vida, armonía y energía.

La policía ha reconocido que no había motivos de preocupación y promete devolver los ejemplares. La seguridad pública sigue en pié, fue sólo un error, todavía no hemos llegado al fascismo. La organización de la feria seguirá adelante con sólo una queja. Hace muy bien. Pero por favor, dejen a la mujer desnuda en paz.

Kaos en la Red

Feminismo y Revolucion Popular.

Ecuador Week: US activists commemorate Raúl Reyes

‘Hay que apoyar la lucha inmigrante’

Congresista Serrano inaugura centro de servicios de ciudadanía en El Bronx

Revolución silenciosa: mujer y trabajo
La sociedad está hecha por seres humanos que nacen, se educan y aprenden el arte de la humanidad, del trabajo y de fraternidad, en la familia natural, formada por un hombre y una mujer que se esfuerzan por amarse y tienen a sus hijos como prioridad en sus vidas.
Nieves García

La verdad de la vida

Las imágenes de las mujeres inglesas que salieron a la calle pidiendo el voto femenino en el siglo XIX pertenecen a una Historia ya escrita. La mujer que se afana todavía por competir con el hombre en los puestos de trabajo, por tener el mismo sueldo e igualdad de oportunidades, es actualidad. Todavía en Europa la diferencia entre salarios, en el mismo puesto de trabajo, entre hombres y mujeres, es de un 20%. Una reciente encuesta en Chile habla de que sólo el 42% de las mujeres prefiere la maternidad al trabajo profesional en caso de tener que elegir. Existe un esfuerzo titánico por solucionar el conflicto que se ha creado entre maternidad y realización profesional. Estos son los temas que preocupan y ocupan a gran parte de las mujeres occidentales.

Estamos siendo protagonistas de una revolución silenciosa, originada por la coincidencia de varias causas destacadas. En primer lugar la mentalidad reinante que promueve el trabajo profesional fuera del hogar, como elemento indispensable para la realización personal. Nos “hemos” convencido de que un buen trabajo se mide por el sueldo que se recibe, el éxito que se tiene, y el poder que nos ofrece. En el hogar no hay sueldo por el trabajo que se realiza, el éxito se ve muy a largo plazo cuando los hijos salen adelante en la vida, y la mujer tiene la impresión de que es la “sirvienta” de todos. Se ha olvidado que el trabajo es el medio por el cual el hombre y la mujer aplican su libertad, su inteligencia y sus capacidades físicas para cultivar y transformar los bienes naturales, materiales y no materiales, adaptándolos a sus propias necesidades, las de su familia y las de la sociedad. Toda actividad que realiza estos fines es un trabajo y por lo tanto un medio de realización personal, aunque no se reciba un sueldo, nadie lo sepa, y se practique solo.

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La técnica ayuda

Por otro lado ha influido el acceso de la mujer a los estudios, especialmente los estudios superiores. En todos los países de la Unión Europea con excepción de dos, el índice de mujeres que terminan sus estudios superiores es mayor que el de los hombres [2]. Una mujer preparada profesionalmente quiere aplicar cualidades y conocimientos. De la teoría y de los libros quiere llegar a ser agente de transformación de la realidad estudiada.

Al mismo tiempo, los avances tecnológicos han hecho que el trabajo dependa menos del esfuerzo físico y se han creado más puestos de trabajo que las mujeres pueden ocupar. Lo que antes se hacía a mano, ahora se hace por computadora o con la ayuda de una máquina. El sector laboral de servicio se ha ampliado enormemente; ejemplo de ello es la creación de puestos donde lo único que se necesita es saber hablar y usar un teléfono o una computadora. O bien una mujer puede mover un bloque de piedra si tiene la habilidad de saber manejar una grúa.

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Paternidad ampliada

Además siguen aumentando los casos de mujeres solas, que necesitan trabajar para salir adelante, y en muchas ocasiones con hijos que dependen de ellas. Mujeres divorciadas, madres solteras, necesitan un trabajo de remuneración económica que sólo se consigue con un puesto fuera del hogar.

No hay marcha atrás. Es un hecho que la práctica totalidad de las adolescentes occidentales ve su futuro ligado al hecho de tener un trabajo fuera del hogar como medio indispensable de realización personal, y proyecta su vida de acuerdo a esta aspiración: elección de estudios o carrera, aprendizaje de idiomas, elección de ciudad o país, etc.

Las consecuencias llaman a la puerta de la realidad. El ambiente laboral se ha visto enriquecido con la presencia femenina y su estilo de trabajo, que proviene de su misma identidad; la valoración de la mujer ha crecido porque se ha redescubierto la dignidad humana de la que es portadora al igual que el hombre; aumenta el número de hombres que han comenzando a involucrarse más en la vida de familia, en la educación de los hijos y las tareas domésticas, y están redescubriendo que la paternidad va más allá de aportar una utilidad económica. Ellos también están creciendo como personas tanto en el trabajo como en la familia, aprendiendo de la mujer a desarrollar su mundo afectivo, a practicar el diálogo, la escucha, la flexibilidad y la atención prioritaria a la persona.

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Hoy no es fácil

Las mujeres que optan por la maternidad y que no están dispuestas a quedar “estacionadas” en su carrera profesional, están empujando directa o indirectamente a los gobiernos a crear nuevas leyes que las amparen, incluso con importantes consecuencias para la empresa. En Finlandia por ejemplo, se dan a la mujer once meses de baja por maternidad y al cabo de los mismos se tiene la opción de no volver a trabajar en los siguientes tres años, sin perder sueldo o puesto de trabajo.

Pero sería ingenuo dejar de hablar de otras consecuencias igualmente presentes; la mujer que quiere ser madre encuentra pocas ayudas reales, y ello le exige un esfuerzo sobrehumano, con jornadas de trabajo de 12 y 14 horas, para cubrir las necesidades familiares y alcanzar las exigencias de su trabajo. Ello afecta no solo su salud, sino su psicología. Hay quien achaca a esta causa, el fenómeno creciente de la agresividad femenina.

La maternidad, entonces se ve como obstáculo a la realización personal de la mujer, pues la “aleja o detiene” en la carrera profesional. La mujer se ve “obligada” a retrasar la edad para casarse, al igual que la venida del primer hijo, para poder seguir en su trabajo. El número de hijos promedio se reduce en todas las sociedades, pues es más difícil combinar su cuidado y educación con el rendimiento en un trabajo externo.

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El trabajo en lo que vale

Los hijos crecen con extraños y en situaciones familiares anómalas. Existe una proporción directa entre las actividades delictivas de los jóvenes y el hecho de provenir de familias rotas o haber crecido “casi solos” por la ausencia de los progenitores, o al menos de uno de ellos en el hogar.

Una revolución se define como un cambio radical en las instituciones políticas, económicas o sociales de una nación, es decir un cambio substancial en las estructuras. Las estructuras sociales están cambiando a raíz de la inserción de la mujer en el trabajo. Es una revolución, que por silenciosa, no es menos real. Toca decidir hacia dónde queremos orientarla y cuál es el estilo de sociedad que se quiere configurar.

La sociedad está hecha por seres humanos que nacen, se educan y aprenden el arte de la humanidad, del trabajo y de fraternidad, en la familia natural, formada por un hombre y una mujer que se esfuerzan por amarse y tienen a sus hijos como prioridad en sus vidas. Por ello está revolución dejará en pie a las sociedades que legislen primando el valor del ser humano, especialmente de aquellos más necesitados; que promuevan y apoyen la familia natural donde los padres puedan libremente y sin angustias económicas, elegir el número de hijos, y ofrecerles el cuidado que necesita su educación; la sociedad que vuelva a valorar la maternidad femenina como uno de los hechos que más realiza a la mujer, como nunca lo hará la adquisición de un bien económico.

Bien se podría decir entonces, que el secreto es descubrir que “el trabajo (del hombre y de la mujer) es para la familia y no la familia para el trabajo”.

CIEN AÑOS DE ELENA CAFFARENA .
Elena Caffarena en la campaña presidencial de Pedro Aguirre Cerda, 1939.
Elena Caffarena Morice, figura emblemática del feminismo chileno, acaba de cumplir un siglo de vida. Nació el 23 de marzo de 1903 en Iquique. Su vida y trayectoria fueron recordados en el Palacio de La Moneda por el Presidente Ricardo Lagos, durante el pasado Día Internacional de la Mujer. (Mhoy) "Soy feminista por vocación democrática", así definió siempre su compromiso con la causa de las mujeres. Un compromiso iniciado en sus años universitarios y que luego adquirió identidad con la aparición en 1935 del Movimiento Pro-Emancipación de la Mujer Chilena (MEMCH), donde Elena fue su Secretaria General por cinco años. De manera que la historia del MEMCH y la de Elena Caffarena son indesligables del proceso del feminismo chileno durante del siglo XX. Defensora sin ambigüedades Elena fue uno de los pilares de esta organización. "Nosotras queríamos una organización de lucha para obtener las reivindicaciones que eran indispensables para terminar con la discriminación de las mujeres, especialmente con la jurídica...". En sus días de estudiante de Derecho, Elena se percató que las leyes mantenían a las mujeres como menores de edad y sujetas a la voluntad de padres y maridos. Fue una de las primeras quince mujeres abogadas que tuvo Chile. A lo largo de su carrera asumió defensas determinantes con relación a juicios de alimentos y sobre la capacidad de la mujer casada a disponer de sus bienes. Sus amplios conocimientos de las leyes y de su audacia para proponer cambios radicales en el Derecho, la convirtieron en una adelantada para su época. "Mis estudios de derecho me convencieron de la inferioridad legal de la mujer", por eso una de las causas que defendió más apasionadamente fue el derecho al sufragio para las mujeres. La primera propuesta de ley de sufragio la elaboró ella, pero esta demanda sólo se hizo realidad en 1949 durante el gobierno de Gabriel González Videla. La ceremonia de promulgación de la ley de sufragio femenino se llevó a cabo en el Teatro Municipal de Santiago, ceremonia a la que Elena Caffarena no fue invitada. Injusto y arbitrario Tres días después de este acontecimiento, el gobierno le suspendió sus derechos civiles. Fue acusada de "ser comunista" y de instigar a la sedición. La "Ley Maldita", como se la llamó, proscribía al Partido Comunista quitándoles a sus militantes el derecho al voto. Esta medida fue injusta, ya que nunca adherió a un partido. Si bien su marido Jorge Giles era un dirigente comunista conocido, Elena no lo siguió en esto. Años después diría que se trató de una venganza, "porque yo había participado en forma muy activa en la campaña para obtener la libertad de las mujeres que se encontraban detenidas en el campo de prisioneros de Pisagua". En los años ochenta, Elena Caffarena se vio obligada a desmentir la versión que otorgaba al Presidente González Videla el mérito de haber otorgado el voto a las mujeres. "Este aserto lo he leído varias veces y sería lamentable que pasara como verdad a la historia. El voto lo consiguieron las mujeres después de veinte años de duras y sacrificadas luchas. Don Gabriel lo único que hizo fue cumplir con el trámite constitucional de promulgación. El que éste se hiciera en el Teatro Municipal en solemne ceremonia, a la que no se invitó a las agrupaciones que más se habían sacrificado en las campañas, no puede convertirlo en el donante gracioso de esta sentida reivindicación femenina". Queríamos una organización de lucha De acuerdo a los estatutos del MEMCH, esta organización convocaba a todas las mujeres sin excepción que estuvieran convencidas de la necesidad de lograr su emancipación económica, jurídica, biológica y política. "Queríamos una organización de lucha". Decir que el Movimiento Pro Emancipación de las Mujeres Chilenas fue un elemento desencadenante para cambiar la conciencia de las mujeres, es poco. "La importancia del MEMCH residió en haber constituido la primera agrupación femenina político-reivindicativa que logró organización, masividad y continuidad en el devenir histórico", advierten historiadoras feministas. La consigna central fue la organización, aspecto que tomó fuerza en 1940, cuando después de la realización del II Congreso Nacional del MEMCH, se constituyeron 42 comités a lo largo de todo el país. En este sentido, fue la primera agrupación de mujeres que basó su trabajo en la movilización masiva de las mujeres a través de la realización de actos públicos en grandes teatros de Santiago y el interior del país. En la década de los cincuenta empezó el proceso de disolución del MEMCH. El auge de los partidos políticos llevó a muchas de las memchistas a optar por incorporarse a sus filas. Olga Poblete, otra de las figuras protagónicas de esos años y entrañable amiga de Elena Caffarena, al escribir la historia de esta organización, atribuyó esta disolución a "un factor interno de dispersión. La multiplicidad de frentes para la acción, capacidad organizativa y condiciones de liderazgo que tenían las memchistas, las llevaron a colaborar en muchas actividades. Ocurrió como la disgregación de una gran familia, cuyos frutos y semillas, fueron a enriquecer otros surcos". En 1983, en plena dictadura, un grupo de mujeres profesionales y activistas de derechos humanos y feministas decidió agruparse para iniciar un proceso de constitución de un nuevo movimiento de mujeres. Este grupo tomó el nombre de MEMCH 83, como una forma de rendir homenaje a la histórica organización. El MEMCH 83 apareció en un momento en que la oposición al régimen militar comenzaba a gestarse de manera organizada y se mostraba en manifestaciones públicas. En diciembre del mismo año, mujeres profesionales, periodistas, artistas, escritoras, militantes políticas, agrupadas con el nombre de "Mujeres por la vida" convocan a un acto en el teatro Caupolicán de Santiago, bajo las consignas "Hoy y no mañana", "Por la vida", "La libertad tiene nombre de mujer". A esta convocatoria se suman integrantes del Memch 83. Una parte de los preparativos de este acto se hizo en la casa de Elena Caffarena que, como en otras ocasiones, fue convertida en el centro de operaciones "con el peligro de que en cualquier momento vinieran a allanarnos", recordaba Olga Poblete. Al Caupolicán fueron cerca de 11 mil mujeres. "No dejamos entrar a hombres. Nosotras dijimos esta reunión va a ser exclusivamente de mujeres, y entonces los hombres que pudieron entrar fueron periodistas exclusivamente", contaba Elena. Visión internacionalista Como todo movimiento de avanzada, el MEMCH tuvo su periódico, La Mujer Nueva que apareció por primera vez en 1935 bajo la dirección de la periodista Marta Vergara. "El periódico no salía regularmente por falta de dinero". Según Elena Caffarena, Marta Vergara tenía las ideas claras sobre el feminismo, "ella en realidad fue la que nos dio la orientación feminista”. Por su parte, Olga Poblete destacó que el MEMCH nunca abandonó el concepto dinámico de la interrelación entre el acontecer nacional y el internacional. "Por las páginas de La Mujer Nueva, transcurre la vida del país, pero paralelamente a ella el curso de los sucesos mundiales: la guerra civil española y la solidaridad con los huérfanos coexisten con los artículos sobre las cárceles de mujeres en Chile, o el análisis del control de la natalidad; se escribe sobre el voto político para las chilenas y se informa acerca del feminismo en otros países". Periódico de tono combativo y reivindicacionista, fue una tribuna para las campañas del MEMCH sobre el divorcio, el sufragio, la carestía de la vida, el analfabetismo, la anticoncepción y el aborto. "Nosotras estábamos porque se acabara la penalización del aborto. Pensábamos que el aborto debía hacerse en buenas condiciones médicas y hospitalarias para evitar precisamente la muerte de miles de mujeres", decía Elena Caffarena. Aunque el MEMCH se disolvió en 1953, Elena Caffarena y Olga Poblete, su amiga de toda la vida, además de su biógrafa, se mantuvieron activas muchos años más. Olga murió en 1999, pero se dio el tiempo para escribir la historia de su amiga que, bajo el título Una mujer. Elena Caffarena, fue publicada en 1993. Hoy Elena Caffarena se mantiene silenciosa y sólo se alegra cuando recibe la visita de sus nietas, nietos y biznietos. Fiel a sus convicciones feministas, ha dispuesto una beca mensual especial para la educación de sus nietas. Fuentes: MEMCH. Para una historia del movimiento femenino en Chile. 1983. Santiago. Eltit ,Damiela. Crónica del sufragio femenino en Chile. 1994. Servicio Nacional de la Mujer (SERNAM), Santiago. Poblete, Olga. Una Mujer. Elena Caffarena. 1993. Ediciones La Morada, Editorial Cuarto Propio. Santiago. Portugal, Ana María. Chile: las feministas del 30. 1988. Revista VIVA, Centro de la Mujer Peruana "Flora Tristán", Lima. Gaviola Edda, Giles, Ximena, Lopresti, Lorella, Rojas, Claudia. Queremos votar en las próximas elecciones. Historia del Movimiento Femenino Chileno. 1986. Coedición del Centro de Análisis y Difusión de la Condición de la Mujer, La Morada, Fempress/Ilet, Isis Internacional, Librería Lila, Pemsi, Centro de Estudios de la Mujer (CEM). Santiago.