No basta con comprender el carácter antagónico de la contradicción fundamental en el capitalismo, sino en desarrollar la socialización del poder político como presupuesto esencial de la socialización de los medios de producción y reproducción de la vida.
Correo Militante
No faltan los 1° de mayo las proclamas generales, las frases cortadas y pegadas; si bien es importante referir a la centralidad de la unidad de clase en la construcción de pueblo organizado, debemos ser claros a la hora de precisar sus alcances en el actual momento político.
Estando de acuerdo en que es un objetivo táctico estratégico la “unidad cl
asista” de las organizaciones populares a nivel político y social, debemos definir las alternativas que se presentan en el marco de este discurso, donde es posible reconocer una de tipo referencial y otra que apuesta a un proceso más largo y silencioso de fortalecimiento de la base social. Estas alternativas se expresan en momentos en que la urgencia de dialogo entre las organizaciones populares está a la orden del día, lo que se expresa a su vez, en una variedad de convocatorias que no han dado mucho que decir.
En general podemos convenir en que claramente lo más fácil es juntar en nombre de la unidad clasista una tracalada de organizaciones, políticas y sociales, disímiles en su desarrollo político, armar un programa de reformas sociales y políticas y poner un nombre llamativo. Ciertamente los esfuerzos que se han realizados son más serios, pero en ellos subsiste el problema de cómo trascender las voluntades “de papel”, pues es evidente que los programas o plataformas están establecidas hace rato en el desarrollo mismo de las luchas reivindicativas (lo que no soluciona nada) y en segundo lugar es posible identificar voluntades y lógicas disímiles en como concebir la relación entre los segmentos “politizados” y las organizaciones sociales “a politizar”.
Pues bien, en el “mundo clasista” es posible identificar una lógica que pone urgencia en llenar un vacío referencial en la “izquierda (el dejado por el PC) y reconstruir un discurso clasista a partir de una lógica, en general, representativa que busca manifestarse electoralmente. Más allá de definir a estas organizaciones en términos programáticos (reformistas o no), lo cierto es que esta lógica que se reclama clasista, está anclada en la añeja concepción vanguardista que se caracteriza en la autoatribución de la representación política de las organizaciones sociales, lo que a todas luces es ficticio dado el atraso generalizado de estas últimas.
Resulta lógico entonces que estos referentes terminen imponiendo candidaturas a las organizaciones sociales en un marco de subordinación y suplantación del mundo social en construcción, en definitiva buscar autocomplacientemente resolver por arriba y en una campaña, lo que no se hizo en todo el año (formar o educar) más allá de justificarse en los discursos para la galería luego de una movilización.
En contrapartida hay una lógica que entiende lo “clasista” en un sentido que trasciende lo estratégico, para este sector asumir la definición clasista si bien está determinada por reconocer el carácter fundamental de la contradicción capital-trabajo en el capitalismo (esto es, la contradicción entre el carácter social de la producción y la apropiación de los medios de producción por parte de una minoría explotadora) asume al mismo tiempo táctica y metodológicamente la necesidad de construir bases sólidas para su superación dialéctica, es decir, no basta con comprender el carácter antagónico de la contradicción fundamental en el capitalismo, sino en desarrollar la socialización del poder político como presupuesto esencial de la socialización de los medios de producción y reproducción de la vida.
Dicho lo anterior, lo central es construir un movimiento popular clasista que dispute la conducción del conjunto del movimiento popular, pero para ello es necesario que quienes asumimos el carácter pleno del sentido clasista en la lucha política, vayamos avanzando a nivel sindical en desarrollar experiencias de articulación por circuito productivo, que nos permita en lo social fortalecer el desarrollo político y técnico de las bases mediante iniciativas formativas conjuntas, al tiempo que somos capaces de generar una articulación atractiva y útil desde el punto de vista económico, obteniendo avances para el conjunto de los trabajadores del sector. En lo político, es posible constituir a la patronal por circuito productivo, lo que permitirá a los trabajadores identificar de forma más certera el carácter antiimperialista de la dominación de clase en el periodo y por otra parte, permitirá generar discusiones en torno a la elaboración de una estrategia general de acumulación de fuerzas del mundo sindical clasista
El avance en este sentido permitirá anclar correctamente la discusión de fondo entre las organizaciones sociales en función de sus propias necesidades y problemas, y por otra parte dar pie a la unidad desde la base de los distintos proyectos políticos de manera que sea posible potenciar la discusión sobre las alternativas de recomposición que se presentan en el marco del actual estado de fuerzas de los segmentos politizados e insertos en la lucha social.


























