La Rebeldia de L@s Inmigrant@s.

2 de Octubre, 2011,New York.
www.claridadpuertorico.com
Todo el Juicio Aqui.Just Released:

The full transcripts of Victor Toro's Immigration Case Hearings
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May 1st Coalition for Immigrant & Workers Rights
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Marchan contra la pobreza, la injusticia y la violación
La Gran Manzana se convirtió ayer en el centro de protestas de activistas...
Una coalición apela el fallo que apoya la normativa anti inmigrantes de Alabama
(01-10-2011)
Movimiento de la Peña del Bronx apoya todas las demandas de las mujeres por su liberacion.
‘Chicas vulgares’ marchan hoy
Una singular protesta en contra del abuso sexual a las mujeres tomará hoy...
Bloomberg cambia de opinión sobre ICE
Respalda propuesta legislativa que limitaría la actual colaboración que mantienen la cárcel municipal...
Levantan su voz contra el NYPD
Miles de manifestantes que acampaban en un parque cercano a Wall Street marcharon...
Se disparan las quejas por huecos en las calles
La ciudad de Nueva York registró un dramático incremento de un 56% en...
Michael Moore y Chomsky se suman a los indignados de "Ocupa Wall Street"
David Brooks (01-10-2011)
Troy Davis y la maquinaria de la muerte
Amy Goodman (30-09-2011)
América Latina y Caribe
El Comando Sur de EE.UU. y la 4ª Flota
¡Tres golpes al Imperio!Ray del Papa (30-09-2011)
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
http://larebeldiadelosinmigrantes.blogspot.comEditorial:Che y Miguel.
Ver las Imagenes de Che Guevara y Miguel en Protestas de New York,en el Wall Street,contra asesinos gringos que ejecutaron el Golpe militar contra Salvador Allende en Chile,en las protestas y revueltas populares en Europa y Africa del Norte,donde quiera que se luche por los derechos justos de los Pueblos ahi esta Che y Miguel en pleno Siglo XXl.
Ello muestra la vigencia de sus pensamientos,teorias,
estrategias y tacticas,su moral y accionar revolucionario
por la liberacion y el Socialismo.
Comandantes Che(GUEVARA) y Miguel Enriquez,VIVEN en las Luchas de todos los Pueblos del Mundo.Siglo XXl.
Desde las entrañas del Monstruo.
Colectivos Miguel Enriquez y Guevaristas.
EE.UU.
Apuntes sobre Chile:Coyuntura Estudiantil.
Por Guillermo Cieza
La presencia mediática de Camila Vallejos en el conflicto no refleja la relación de fuerzas de las orientaciones políticas en el conflicto. Pesa el imaginario mirista
Ayer 29 de junio se produjeron nuevas movilizaciones estudiantiles en distintas ciudades de Chile y se inició un proceso de negociación con las autoridades, donde participaron universitarios y secundarios.
Un modelo educativo grotesco
Chile es un país donde el proyecto neoliberal ha sido aplicado en términos radicales.
Presentado como modelo de crecimiento económico, ha profundizado su distribución regresiva. Es uno de los países mas desiguales de America del sur. Menos del 10% de sus trabajadores estan afiliados a los sindicatos.
El sistema educativo es grotesco. La escuela secundaria esta municipalizada, por lo que depende exclusivamente del nivel de ingresos de cada municipio.
Una carrera universitaria de las mas baratas cuesta alrededor de 27000 pesos argentinos anuales (alrededor de 6500 dolares), por lo que si consideramos 6 años de una carrera universitaria el costo es de 160000 pesos argentinos (alrededor de 39000 dolares). Estos valores corresponden a la universidad pública, las privadas son mucho mas caras.
Quien no tiene dinero para pagar una carrera, puede tomar un crédito al 6% anual. El Estado trasfiere la cartera de deudores a los bancos, por lo que no hay otra alternativa que pagar.
Precisamente el monto de los intereses de los créditos, fue el primer reclamo que dio origen al conflicto. Los estudiantes universitarios pedían que se redujeran al 2%.
Este conflicto ha desnudado internacionalmente al modelo educativo chileno heredado de la dictadura de Pinochet, pero sostenido por el gobierno “progresista” de la Concertación y el actual gobierno de Piñera. Ni siquiera ha podido sostenerse el argumento de la excelencia académica, ya que la Universidad de Chile que es la mejor posicionada, figura muy retrasada en los rankings de excelencia mundial, muy por debajo de Universidades gratuitas como la Universidad de Buenos Aires.
Los protagonistas de la lucha
Lo que se conoce internacionalmente del conflicto chileno es que es un conflicto universitario liderado por Camila Vallejos, dirigente de la Federacion de la Universidad de Chile y militante de la Federación Comunista. La realidad es un poco mas compleja.
El principal actor en lo cualitativo y cuantitativo son los estudiantes secundarios. Los secundarios partieron directamente de la demanda de la educación publica y gratuita, y son un movimiento que surgiendo de la periferia al centro y de lo colegios mas humildes a los mas acomodados, son quienes aportan mayor masividad a las tomas de establecimientos y a las movilizaciones. El gobierno intentó quebrar el conflicto con planes para " Salvar el año" que recogieron menos del 20% de inscripción. Dicen los secundarios " Perderemos el año pero ganaremos la educación pública y gratuita"
La dirección política del conflicto
En Chile las tradiciones obreras han sido principalmente comunistas y socialistas. Es muy escaso del peso de las tradiciones trotskistas y los anarquistas. A partir de los 60 aparece el MIR y puede decirse que mas allá de la diáspora de esa experiencia hay una fuerte tradición mirista.
La presencia mediática de Camila Vallejos en el conflicto no refleja la relación de fuerzas de las orientaciones políticas en el conflicto. Entre los secundarios la ACES agrupa a dos terceras partes de los movilizados y allí pesa el imaginario mirista e independiente de izquierda.
Entre los universitarios el PC controla 8 Federaciones, pero no controla 17 Federaciones donde también pesan tradiciones miristas e independientes de izquierda.
En esas federaciones de la también llamada “ izquierda desconfiada” se ha desarrollado la UNE que es una corriente universitaria de extensión nacional, similar al ENEOB argentino.
Como sigue
En la movilización de ayer hubo 150000 personas en Santiago, pero también numerosas movilizaciones en otras ciudades. En casi todas hubo represión. En Santiago los gases empezaron porque los manifestantes ingresaron a una calle no autorizada. Después hubo numerosos incidentes. En Santiago hubo 114 detenidos, en Valparaíso 38. Hubo barricada enfrentamientos con los carabineros y el saqueo de un supermercado.
En la movilización de ayer pude percibir un muy fuerte apoyo de reclamo estudiantil por sectores bajos y medios de la población. Lo mas emocionante fue ver a todos los trabajadores de un gran edificio en construcción, asomados a los balcones y aplaudiendo a los manifestantes.
Los pinochetistas también actuaron. Desde un coqueto edificio tiraron platos contra los manifestantes.
La reunión con el gobierno no llegó a ningún acuerdo. El miercoles habrá otra ronda, pero las diferencias son grandes porque ahora todos los estudiantes se sumaron al pedido de educación gratuita.
Hay grietas en el poder. El ministro de educación ha tenido un fuerte enfrentamiento con los rectores. Las encuestas no ayudan. Piñera bajó al 22 % de aprobación y la Concertación al 18%.
Hay un final abierto. Lo que es seguro que después de esta rebelión estudiantil heredera de la de 2006 y la de 2008, la historia de Chile no será la misma. Y el diagnóstico del reflujo de las luchas de los movimientos populares en Nuestra America, empieza a ponerse en discusión.
Un modelo educativo grotesco
Chile es un país donde el proyecto neoliberal ha sido aplicado en términos radicales.
Presentado como modelo de crecimiento económico, ha profundizado su distribución regresiva. Es uno de los países mas desiguales de America del sur. Menos del 10% de sus trabajadores estan afiliados a los sindicatos.
El sistema educativo es grotesco. La escuela secundaria esta municipalizada, por lo que depende exclusivamente del nivel de ingresos de cada municipio.
Una carrera universitaria de las mas baratas cuesta alrededor de 27000 pesos argentinos anuales (alrededor de 6500 dolares), por lo que si consideramos 6 años de una carrera universitaria el costo es de 160000 pesos argentinos (alrededor de 39000 dolares). Estos valores corresponden a la universidad pública, las privadas son mucho mas caras.
Quien no tiene dinero para pagar una carrera, puede tomar un crédito al 6% anual. El Estado trasfiere la cartera de deudores a los bancos, por lo que no hay otra alternativa que pagar.
Precisamente el monto de los intereses de los créditos, fue el primer reclamo que dio origen al conflicto. Los estudiantes universitarios pedían que se redujeran al 2%.
Este conflicto ha desnudado internacionalmente al modelo educativo chileno heredado de la dictadura de Pinochet, pero sostenido por el gobierno “progresista” de la Concertación y el actual gobierno de Piñera. Ni siquiera ha podido sostenerse el argumento de la excelencia académica, ya que la Universidad de Chile que es la mejor posicionada, figura muy retrasada en los rankings de excelencia mundial, muy por debajo de Universidades gratuitas como la Universidad de Buenos Aires.
Los protagonistas de la lucha
Lo que se conoce internacionalmente del conflicto chileno es que es un conflicto universitario liderado por Camila Vallejos, dirigente de la Federacion de la Universidad de Chile y militante de la Federación Comunista. La realidad es un poco mas compleja.
El principal actor en lo cualitativo y cuantitativo son los estudiantes secundarios. Los secundarios partieron directamente de la demanda de la educación publica y gratuita, y son un movimiento que surgiendo de la periferia al centro y de lo colegios mas humildes a los mas acomodados, son quienes aportan mayor masividad a las tomas de establecimientos y a las movilizaciones. El gobierno intentó quebrar el conflicto con planes para " Salvar el año" que recogieron menos del 20% de inscripción. Dicen los secundarios " Perderemos el año pero ganaremos la educación pública y gratuita"
La dirección política del conflicto
En Chile las tradiciones obreras han sido principalmente comunistas y socialistas. Es muy escaso del peso de las tradiciones trotskistas y los anarquistas. A partir de los 60 aparece el MIR y puede decirse que mas allá de la diáspora de esa experiencia hay una fuerte tradición mirista.
La presencia mediática de Camila Vallejos en el conflicto no refleja la relación de fuerzas de las orientaciones políticas en el conflicto. Entre los secundarios la ACES agrupa a dos terceras partes de los movilizados y allí pesa el imaginario mirista e independiente de izquierda.
Entre los universitarios el PC controla 8 Federaciones, pero no controla 17 Federaciones donde también pesan tradiciones miristas e independientes de izquierda.
En esas federaciones de la también llamada “ izquierda desconfiada” se ha desarrollado la UNE que es una corriente universitaria de extensión nacional, similar al ENEOB argentino.
Como sigue
En la movilización de ayer hubo 150000 personas en Santiago, pero también numerosas movilizaciones en otras ciudades. En casi todas hubo represión. En Santiago los gases empezaron porque los manifestantes ingresaron a una calle no autorizada. Después hubo numerosos incidentes. En Santiago hubo 114 detenidos, en Valparaíso 38. Hubo barricada enfrentamientos con los carabineros y el saqueo de un supermercado.
En la movilización de ayer pude percibir un muy fuerte apoyo de reclamo estudiantil por sectores bajos y medios de la población. Lo mas emocionante fue ver a todos los trabajadores de un gran edificio en construcción, asomados a los balcones y aplaudiendo a los manifestantes.
Los pinochetistas también actuaron. Desde un coqueto edificio tiraron platos contra los manifestantes.
La reunión con el gobierno no llegó a ningún acuerdo. El miercoles habrá otra ronda, pero las diferencias son grandes porque ahora todos los estudiantes se sumaron al pedido de educación gratuita.
Hay grietas en el poder. El ministro de educación ha tenido un fuerte enfrentamiento con los rectores. Las encuestas no ayudan. Piñera bajó al 22 % de aprobación y la Concertación al 18%.
Hay un final abierto. Lo que es seguro que después de esta rebelión estudiantil heredera de la de 2006 y la de 2008, la historia de Chile no será la misma. Y el diagnóstico del reflujo de las luchas de los movimientos populares en Nuestra America, empieza a ponerse en discusión.
| Economía |
| La economía mundial volverá a estallar en 2012 (o antes) |
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Mott Haven mural depicts immigrants’ dream

The mural on East 156th Street.
Residents helped create public art
Last summer, a colorful mural titled “Y yo ya estaba! I was already here!” took shape on the parking lot wall of Iglesia Evangélica Española, the Bronx Spanish Evangelical Church on the block of East 156th Street between Tinton and Union avenues.Artist Virginia Ayress invited residents and members of the congregation to pick up paint brushes and help create a work she hoped would start conversations about immigrants at a time of heated debate about the nation’s policies toward those who arrive from other countries.
In an interview, Ayress said she wanted to educate the public about the history of immigration, including the violence that accompanied the settling of the nation. “Native Americans were the first ones here, were killed and then other groups came,” she said.
The mural “has a little bit of everyone’s history,” said Judy Williams, a Mott Haven resident who worked on it with her three children.
In the top left corner, four Native Americans look down on a panorama of American history. Below the faces of the Native Americans, an eagle wing and a dream catcher embrace a sailing ship that brought over enslaved Africans. “The eagle wing not only represents all races, but also is protecting people,” explained Juan Kortright, 72, a parishioner in the church.
Ines Contreras, 53, who helps run the church’s social program, offers another interpretation. The wing, she says, “represents the dreams they come with”—dreams that get “trapped here, shown by the dream catcher.” Immigrants, she said, came “here looking for that dream, but exploitation leaves them with nothing in their hand when they go home.”
The mural includes a steamship that carried later generations from Europe to the New World, and a skyline of apartment buildings like those near the church. It shows European immigrants arriving from Ellis Island surrounded by women on a dock where a giant sewing machine symbolizes the work they will do in the city’s garment factories. Men tote heavy loads over large boulders. Gears symbolize the machinery of the modern factory. Railroad tracks, laid by Chinese workers, cross farmland.
African slaves mirror the Native Americans in the top right of the mural. They look down on scenes of struggle—on the broken chains of slavery and on Latino workers demonstrating for immigration reform. The mouths of the slaves and the young workers on the picket line are open, speaking up for their demands.
In the center of the mural, farm workers plant and harvest the bounty of the land. Next to their crop is a beating heart.
Desiree Lugo, 23, who has attended the church all her life, is uneasy about the mural’s political message. She would have preferred something more spiritual, she said, but, nevertheless, she calls the painting “a way to beautify the space” and said the artist tried to give immigrants a voice they haven’t had.
While Lugo wonders whether the mural belongs at the church, 11-year-old Caroline Callo says it shows “how great church and the Lord is.” Caroline was one of a group of young women who said the mural, which was commissioned by the church’s food program, the called “Give Them to Eat Ministries,” offered something meaningful for church-goers to discuss.
The mural was created to show change, agreed Tiana Rodriguez, 13, Katelyn Peralta, 10, Alisa Rodriguez, 11, and Caroline and her 13-year-old sister Annabel. But Tiana, who has been attending services at the church since she was 4, and who was one of the artists who helped paint the wall, took a pessimistic view.
“The only thing that has changed is slavery. Immigration is still the same,” she said.
Still, she and her friends agreed that one of the best things about the mural was that it portrayed so many young people. It shows that “kids have a big voice, speak out, and say what they mean,” declared Katelyn.
A version of this story appeared in the Summer 2010 issue of the Mott Haven Herald.
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FRI SEPT 304pm • Free
RALLY: PROTEST POLICE HARASSMENT, BRUTALITY AND ATTACKS. Joining up with the #OccupyWallStreet protest at Liberty Plaza, over a dozen New York and New Jersey-based peace groups march from Liberty St. and Broadway to One Police Plaza in a coordinated rebuke of NYPD spying, harassment and kettling of protesters.
Liberty St and Broadway
212-633-6646 • iacenter.org
8:30pm • Free
CONCERT: CANCIONES DE CAMBIO, SONGS OF CHANGE. Join Gian-Carla and a live band for inspiring songs of liberation and popular struggle in the style of Nueva Cancion, Bolero, Trova and Latin American folklore.
Colors, 417 LaFayette St
212-777-8443 • colors-newyork.com
SAT OCT 1
11:30am-1pm • Free
TOUR: EL MUSEO WALKS THE BARRIO. Discover well and lesser known jewels of Harlem. Walk the neighbourhood under the guidance of El Barrio Today Arts Cluster, a group of local organizations promoting the cultural richness of El Barrio.
1230 Fifth Avenue
212-831-7272 • elmuseo.org
Noon • Free
EVENT: RALLY AND MARCH WITH SLUTWALK NYC. The world-wide grassroots Slutwalk movement to put an end to rape culture, victim blaming and “slut shaming” comes to NYC.
Union Square
917-279-3056 • slutwalknymedia@gmail.com
Noon-3:30pm • Free
RALLY: ANTI-NUCLEAR PROTEST. A nuclear free future might start at Hudson shore: The Coalition Against Nukes stage their flagship rally on Pier 95. Speakers include Rally speakers: John Hall (former US Congressman, Musicians United for Safe Energy–MUSE), Harvey Wasserman (author of SOLARTOPIA!) and Kevin Kamps (Beyond Nuclear).
Pier 95, 11th Avenue at West 55th Street
212-477-0472 • CoalitionAgainstNukes.org
TUE OCT 4
5:30pm • Free
TEACH-IN: ECONOMIC UPDATE WITH RICK WOLFF. Joining the Wall Street occupiers at the recently renamed Liberty Plaza, economist Rick Wolff explores the many reasons for our current economic crisis.
Zuccotti Plaza, Liberty St and Broadway
WED OCT 5
6pm-8pm • Free
SCREENING AND TALK: END OF SUBURBIA. The prescient 2004 film End of Suburbia warned that over-investment in the unsustainable suburban lifestyle would endanger the long-term health of the American economy. Director Gregory Greene will engage in a discussion with the audience after the screening.
BMW Guggenheim Lab, Houston St and Second Ave
718-786-5300×27 • dminer@licpartnership.org
THU OCT 6
8am • Free
RALLY AND LIVE-IN PROTEST: STOP THE MACHINE, CREATE A NEW WORLD. Organized by October2011.org this encampment will host daily assemblies, rallies and direct democratic actions against the corporate-military machine.
Freedom Plaza, Washington DC
202-688-2444 • October2011.org
6:30pm-8pm • Free w/ RSVP
DISCUSSION: THE YIN AND YANG OF CONTEMPORARY ASIAN AMERICAN CULTURE. A graphic novelist, a New York Magazine editor and an author, come together at the MOCA for a discussion of Asian American culture and identity. Gene Yang, Wesley Yang and Jeff Yang speak about “Asian masculinity,” the evolving nature of Asian American identity the perils of “tiger” parenting. Outspokenness and provocation promised.
The Museum of Chinese in America, 215 Centre Street
212-619-4785 • mocanyc.org
| War Criminal Appearances/Protests October 2011 | | | |
John Bolton10/12/11 - Bellevue WA
George Bush10/6/11 - Montgomery AL
10/20/11 - Surrey CANADA - Protest
10/26/11 - Sevierville TN
Andrew Card10/6/11 - Chicago IL
10/27/11 - Atlanta GA
Dick Cheney10/13/11 - Washington DC
Stephen Hadley10/19/11 - Stamford CT
Henry Kissinger10/26/11 - Pittsburgh PA
Stanley McChrystal10/23/11 - San Diego CA
John Negroponte10/5/11 - Washington DC
Condoleezza Rice10/10/11 - Las Vegas NV
10/19/11 - Portland OR - Protest
10/25/11 - Charlotte NC
Karl Rove10/7-10/8/11 - Bloomington MN
John Yoo10/18/11 - Los Angeles CA
10/19/11 - Worcester MA
Carlos Huneeus
Director del Centro de Estudios de la Realidad Contemporánea (CERC).
http://www.cerc.cl/
http://www.cerc.cl/
[Chile] El 22% de Piñera: un tsunami político
Por: Carlos HuneeusEl movimiento estudiantil ha provocado un tsunami sobre el sistema político porque la educación se ha tomado la agenda –73% de los chilenos la considera como el principal problema- y porque sus demandas interpelan a un sistema político y económico que tiene severos problemas de legitimidad y eficacia.
Las menciones a la educación han triplicado las que había en mayo pasado, 24%. Los problemas económicos y la delincuencia, que habían dominado la agenda en los últimos años, han perdido relevancia.
La agenda estudiantil, con demandas de mejor educación y cambios políticos, ha encontrado un apoyo casi unánime en la sociedad chilena: 89%. Este apoyo cruza las posiciones políticas, se encuentra en los votantes de la oposición y del gobierno, en ricos y pobres, jóvenes y adultos.
Plantean quitarle la propiedad a caseros
Los inquilinos alegan continuo abuso y negligencia por parte de sus caseros
Confiscan cocaína en vegetales y yautía
Detienen a Rafael Humberto Jiménez Florentino, Leudy Ramón Paulino y Luis Manuel Romano...
http://www.myspace.com/boletinmiguelenriquez.

Junta de Coordinación Revolucionaria
La Junta de Coordinación Revolucionaria fue una organización internacionalista del cono sur de América Latina, que tenía por objeto la colaboración entre distintas organizaciones político-militares de Argentina, Chile, Uruguay y Bolivia. Nació a principios de 1974 y fue desarticulada a mediados de 1976. Estuvo integrada por el PRT- ERP de (Argentina), el Movimiento de Liberación Nacional - Tupamaros de Uruguay, el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) de Chile y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Bolivia.[editar] Historia
Desde 1968 existía una incipiente colaboración entre las cuatro organizaciones y hasta 1971 tuvieron lugar reiteradas reuniones entre sus dirigentes en las ciudades de La Paz, Montevideo, Buenos Aires y Santiago de Chile.Sin embargo, en noviembre de 1972 se realiza una reunión en Santiago de Chile, en la que participan la Comisión Política del MIR, tres miembros del Buró Político del PRT, y tres integrantes de la Dirección Nacional del MLN-Tupamaros, y donde quedan sentadas las bases de la necesidad de construir una nueva organización internacionalista en el cono sur con el objetivo de: Unir a la vanguardia revolucionaria que ha emprendido con decisión el camino de la lucha armada contra la dominación imperialista, por la implantación del socialismo, es un imperativo de la hora. Para abrir a los pueblos latinoamericanos el camino de la victoria en la senda emprendida por la gloriosa Revolución Cubana, frente a un enemigo bárbaro, el imperialismo yanqui, y ante la actividad diversionista del populismo y del reformismo. Además, se aprueban otras resoluciones como ser la preparación de un proyecto de declaración conjunta, un proyecto para la edición de una revista política, la organización de escuelas de cuadros conjuntas, etc.
En 1973 se incorporará el Ejército de Liberación Nacional de Bolivia. EL 1º de noviembre de 1974 se oficializa la existencia de la Junta de Coordinación Revolucionaria (JCR), a través de un comunicado en la revista Che Guevara (publicación de la J.C.R.).
En 1975 la J.C.R. instaló una fábrica de armamento y explosivos clandestina en la provincia de Buenos Aires, pero fue rápidamente desbaratada por el Ejército.
Producto de la oleada de dictaduras militares que se fueron dando en los países del cono sur, y de la represión respectiva en esos países la J.C.R. fue desarticulada junto a las organizaciones que la constituían hacia mediados de 1976.

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Crear dos, tres...
Veintiún años sin guerra mundial, en estos tiempos de confrontaciones máximas, de choques violentos y cambios repentinos, parecen una cifra muy alta. Pero, sin analizar los resultados prácticos de esa paz por la que todos nos manifestamos dispuestos a luchar (la miseria, la degradación, la explotación cada vez mayor de enormes sectores del mundo) cabe preguntarse si ella es real.
No es la intención de estas notas historiar los diversos conflictos de carácter local que se han sucedido desde la rendición del Japón, no es tampoco nuestra tarea hacer el recuento, numeroso y creciente, de luchas civiles ocurridas durante estos años de pretendida paz. Bástenos poner como ejemplos contra el desmedido optimismo las guerras de Corea y Viet-Nam.
En la primera, tras años de lucha feroz, la parte norte del país quedó sumida en la más terrible devastación que figure en los anales de la guerra moderna; acribillada a bombas; sin fábricas, escuelas u hospitales; sin ningún tipo de habitación para albergar a diez millones de habitantes.
En esta guerra intervinieron, bajo la fementida bandera de las Naciones Unidas, decenas de países conducidos militarmente por los Estados Unidos, con la participación masiva de soldados de esa nacionalidad y el uso, como carne de cañón, de la población sudcoreana enrolada.
En el otro bando, el ejército y el pueblo de Corea y los voluntarios de la República Popular China contaron con el abastecimiento y asesoría del aparato militar soviético. Por parte de los norteamericanos se hicieron toda clase de pruebas de armas de destrucción, excluyendo las termonucleares pero incluyendo las bacteriológicas y químicas, en escala limitada. En Viet-Nam se han sucedido acciones bélicas, sostenidas por las fuerzas patrióticas de ese país casi ininterrumpidamente contra tres potencias imperialistas: Japón, cuyo poderío sufriera una caída vertical a partir de las bombas de Hiroshima y Nagasaki; Francia, que recupera en aquel país vencido sus colonias indochinas e ignoraba las promesas hechas en momentos difíciles; y los Estados Unidos, en esta última fase de la contienda.
Hubieron confrontaciones limitadas en todos los continentes, aún cuando en el americano, durante mucho tiempo, sólo se produjeron conatos de lucha de liberación y cuartelazos, hasta que la revolución cubana diera su clarinada de alerta sobre la importancia de esta región y atrajera las iras imperialistas, obligándola a la defensa de sus costas en Playa Girón, primero, y durante la Crisis de Octubre, después.
Este último incidente pudo haber provocado una guerra de incalculables proporciones, al producirse, en torno a Cuba, el choque de norteamericanos y soviéticos.
Pero, evidentemente, el foco de las contradicciones, en este momento, está radicado en los territorios de la península indochina y los países aledaños. Laos y Viet-Nam son sacudidos por guerras civiles, que dejan de ser tales al hacerse presente, con todo su poderío, el imperialismo norteamericano, y toda la zona se convierte en una peligrosa espoleta presta a detonar.
En Viet-Nam la confrontación ha adquirido características de una agudeza extrema. [95] Tampoco es nuestra intención historiar esta guerra. Simplemente, señalaremos algunos hitos de recuerdo.
En 1954, tras la derrota aniquilante de Dien-Bien-Phu, se firmaron los acuerdos de Ginebra, que dividía al país en dos zonas y estipulaba la realización de elecciones en un plazo de 18 meses para determinar quiénes debían gobernar a Viet-Nam y cómo se reunificaría el país. Los norteamericanos no firmaron dicho documento, comenzando las maniobras para sustituir al emperador Bao-Dai, títere francés, por un hombre adecuado a sus intenciones. Este resultó ser Ngo-Din-Diem, cuyo trágico fin –el de la naranja exprimida por el imperialismo– es conocido de todos.
En los meses posteriores a la firma del acuerdo, reinó el optimismo en el campo de las fuerzas populares. Se desmantelaron reductos de lucha antifrancesa en el sur del país y se esperó el cumplimiento de lo pactado. Pero pronto comprendieron los patriotas que no habría elecciones a menos que los Estados Unidos se sintieran capaces de imponer su voluntad en las urnas, cosa que no podría ocurrir, aún utilizando todos los métodos de fraude de ellos conocidos.
Nuevamente se iniciaron las luchas en el sur del país y fueron adquiriendo mayor intensidad hasta llegar al momento actual, en que el ejército norteamericano se compone de casi medio millón de invasores, mientras las fuerzas títeres disminuyen su número, y sobre todo, han perdido totalmente la combatividad.
Hace cerca de dos años que los norteamericanos comenzaron el bombardeo sistemático de la República Democrática de Viet-Nam en un intento más de frenar la combatividad del sur y obligar a una conferencia desde posiciones de fuerza. Al principio, los bombardeos fueron más o menos aislados y se revestían de la máscara de represalias por supuestas provocaciones del Norte. Después aumentaron en intensidad y método, hasta convertirse en una gigantesca batida llevada a cabo por las unidades aéreas de los Estados Unidos, día a día, con el propósito de destruir todo vestigio de civilización en la zona norte del país. Es un episodio de la tristemente célebre escalada.
Las aspiraciones materiales del mundo yanqui se han cumplido en buena parte a pesar de la denodada defensa de las unidades antiaéreas vietnamitas, de los más de 1700 aviones derribados y de la ayuda del campo socialista en material de guerra.
Hay una penosa realidad: Viet-Nam, esa nación que representa las aspiraciones, las esperanzas de victoria de todo un mundo preterido, está trágicamente solo. Ese pueblo debe soportar los embates de la técnica norteamericana, casi a mansalva en el sur, con algunas posibilidades de defensa en el norte, pero siempre solo.
La solidaridad del mundo progresista para con el pueblo de Viet-Nam semeja a la amarga ironía que significaba para los gladiadores del circo romano el estímulo de la plebe. No se trata de desear éxitos al agredido, sino de correr su misma suerte; acompañarlo a la muerte o la victoria.
Cuando analizamos la soledad vietnamita nos asalta la angustia de este momento ilógico de la humanidad.
El imperialismo norteamericano es culpable de agresión; sus crímenes son inmensos y repartidos por todo el orbe. ¡Ya lo sabemos, señores! Pero también son culpables los que en el momento de definición vacilaron en hacer de Viet-Nam parte inviolable del territorio socialista, corriendo, sí, los riesgos de una guerra de alcance mundial, pero también obligando a una decisión a los imperialistas norteamericanos. Y son culpables los que mantienen una guerra de denuestos y zancadillas comenzada hace ya buen tiempo por los representantes de las dos más grandes potencias del campo socialista.
Preguntemos, para lograr una respuesta honrada: ¿Está o no aislado el Viet-Nam, haciendo equilibrios peligrosos entre las dos potencias en pugna?
Y, ¡qué grandeza la de ese pueblo! ¡Qué estoicismo y valor, el de ese pueblo! Y qué lección para el mundo entraña esa lucha.
Hasta dentro de mucho tiempo no sabremos si el presidente Johnson pensaba en serio iniciar algunas de las reformas necesarias a un pueblo –para limar aristas de las contradicciones de clase que asoman con fuerza explosiva y cada vez más frecuentemente–. Lo cierto es que las mejoras anunciadas bajo el pomposo título de lucha por la gran sociedad han caído en el sumidero de Viet-Nam.
El más grande de los poderes imperialistas siente en sus entrañas el desangramiento provocado por un país pobre y atrasado y su fabulosa economía se resiente del esfuerzo de guerra. Matar deja de ser el más cómodo negocio de los monopolios. Armas de contención, [96] y no en número suficiente, es todo lo que tienen estos soldados maravillosos, además del amor de su patria, a su sociedad y un valor a toda prueba. Pero el imperialismo se empantana en Viet-Nam, no halla camino de salida y busca desesperadamente alguno que le permita sortear con dignidad este peligroso trance en que se ve. Mas los «cuatro puntos» del Norte y «los cinco» del Sur lo atenazan, haciendo aún más decidida la confrontación.
Todo parece indicar que la paz, esa paz precaria a la que se ha dado tal nombre, sólo porque no se ha producido ninguna conflagración de carácter mundial, está otra vez en peligro de romperse ante cualquier paso irreversible, e inaceptable, dado por los norteamericanos.
Y, a nosotros, explotados del mundo, ¿cuál es el papel que nos corresponde? Los pueblos de tres continentes observan y aprenden su lección en Viet-Nam. Ya que, con la amenaza de guerra, los imperialistas ejercen su chantaje sobre la humanidad, no temer la guerra, es la respuesta justa. Atacar dura e ininterrumpidamente en cada punto de confrontación, debe ser la táctica general de los pueblos.
Pero, en los lugares en que esta mísera paz que sufrimos no ha sido rota, ¿cuál será nuestra tarea? Liberarnos a cualquier precio.
El panorama del mundo muestra una gran complejidad. La tarea de la liberación espera aún a países de la vieja Europa, suficientemente desarrollados para sentir todas las contradicciones del capitalismo, pero tan débiles que no pueden ya seguir el rumbo del imperialismo o iniciar esta ruta. Allí las contradicciones alcanzarán en los próximos años carácter explosivo, pero sus problemas y, por ende, la solución de los mismos son diferentes a la de nuestros pueblos dependientes y atrasados económicamente.
El campo fundamental de la explotación del imperialismo abarca los tres continentes atrasados, América, Asia y Africa. Cada país tiene características propias, pero los continentes, en su conjunto, también las presentan.
América constituye un conjunto más o menos homogéneo y en la casi totalidad de su territorio los capitales monopolistas norteamericanos mantienen una primacía absoluta. Los gobiernos títeres o, en el mejor de los casos, débiles y medrosos, no pueden oponerse a las órdenes del amo yanqui. Los norteamericanos han llegado casi al máximo de su dominación política y económica, poco más podrían avanzar ya; cualquier cambio de la situación podría convertirse en un retroceso en su primacía. Su política es mantener lo conquistado. La línea de acción se reduce en el momento actual, al uso brutal de la fuerza para impedir movimientos de liberación, de cualquier tipo que sean.
Bajo el eslogan, «no permitiremos otra Cuba», se encubre la posibilidad de agresiones a mansalva, como la perpetrada contra Santo Domingo, o anteriormente, la masacre de Panamá, y la clara advertencia de que las tropas yanquis están dispuestas a intervenir en cualquier lugar de América donde el orden establecido sea alterado, poniendo en peligro sus intereses. Esa política cuenta con una impunidad casi absoluta; la OEA es una máscara cómoda, por desprestigiada que esté; la ONU es de una ineficiencia rayana en el ridículo o en lo trágico; los ejércitos de todos los países de América están listos a intervenir para aplastar a sus pueblos. Se ha formado, de hecho, la internacional del crimen y la traición.
Por otra parte las burguesías autóctonas han perdido toda su capacidad de oposición al imperialismo –si alguna vez la tuvieron– y sólo forman su furgón de cola. No hay más cambios que hacer: o revolución socialista o caricatura de revolución.
Asia es un continente de características diferentes. Las luchas de liberación contra una serie de poderes coloniales europeos, dieron por resultado el establecimiento de gobiernos más o menos progresistas, cuya evolución posterior ha sido, en algunos casos, de profundización de los objetivos primarios de la liberación nacional y en otros de reversión hacia posiciones pro-imperialistas.
Desde el punto de vista económico, Estados Unidos tenía poco que perder y mucho que ganar en Asia. Los cambios le favorecen; se lucha por desplazar a otros poderes neocoloniales, penetrar nuevas esferas de acción en el campo económico, a veces directamente, otras utilizando al Japón.
Pero existen condiciones políticas especiales, sobre todo en la península indochina, que le dan características de capital importancia al Asia y juegan un papel importante en la estrategia militar global del imperialismo norteamericano. Este ejerce un cerco a China a través de Corea del Sur, Japón, Taiwan, Viet-Nam del Sur y Tailandia, por lo menos. [97]
Esa doble situación; un interés estratégico tan importante como el cerco militar a la República Popular China y la ambición de sus capitales por penetrar esos grandes mercados que todavía no dominan, hacen que el Asia sea uno de los lugares más explosivos del mundo actual, a pesar de la aparente estabilidad fuera del área vietnamita.
Perteneciendo geográficamente a este continente, pero con sus propias contradicciones, el Oriente Medio está en plena ebullición, sin que se pueda preveer hasta donde llegará esa guerra fría entre Israel, respaldada por los imperialistas, y los países progresistas de la zona. Es otro de los volcanes amenazadores del mundo.
El Africa, ofrece las características de ser un campo casi virgen para la invasión neocolonial. Se han producido cambios que, en alguna medida, obligaron a los poderes neocoloniales a ceder sus antiguas prerrogativas de carácter absoluto. Pero, cuando los procesos se llevan a cabo ininterrumpidamente, al colonialismo sucede, sin violencia, un neocolonialismo de iguales efectos en cuanto a la dominación económica se refiere.
Estados Unidos no tenía colonias en esta región y ahora lucha por penetrar en los antiguos cotos cerrados de sus socios. Se puede asegurar que Africa constituye, en los planes estratégicos del imperialismo norteamericano, su reservorio a largo plazo; sus inversiones actuales sólo tienen importancia en la Unión Sudafricana y comienza su penetración en el Congo, Nigeria y otros países, donde se inicia una violenta competencia (con carácter pacífico hasta ahora) con otros poderes imperialistas.
No tiene todavía grandes intereses que defender salvo su pretendido derecho a intervenir en cada lugar del globo en que sus monopolios olfateen buenas ganancias o la existencia de grandes reservas de materias primas.
Todos estos antecedentes hacen lícito el planteamiento interrogante sobre las posibilidades de liberación de los pueblos a corto o mediano plazo.
Si analizamos el Africa veremos que se lucha con alguna intensidad en las colonias portuguesas de Guinea, Mozambique y Angola, con particular éxito en la primera y con éxito variable en las dos restantes. Que todavía se asiste a la lucha entre los sucesores de Lumumba y los viejos cómplices de Tshombe en el Congo, lucha que, en el momento actual, parece inclinarse a favor de los últimos, los que han «pacificado» en su propio provecho una gran parte del país, aunque la guerra se mantenga latente.
En Rhodesia el problema es diferente: el imperialismo británico utilizó todos los mecanismos a su alcance para entregar el poder a la minoría blanca que lo detenta actualmente. El conflicto, desde el punto de vista de Inglaterra, es absolutamente artificial, sólo que esta potencia, con su habitual habilidad diplomática –también llamada hipocresía en buen romance– presenta una fachada de disgustos ante las medidas tomadas por el gobierno de Ian Smith, y es apoyada en su taimada actitud por algunos de los países del Commonwealth que la siguen, y atacada por una buena parte de los países del Africa Negra, sean o no dóciles vasallos económicos del imperialismo inglés.
En Rhodesia la situación puede tornarse sumamente explosiva si cristalizan los esfuerzos de los patriotas negros para alzarse en armas y este movimiento fuera apoyado efectivamente por las naciones africanas vecinas. Pero por ahora todos los problemas se ventilan en organismos tan inocuos como la ONU, el Commonwealth o la OUA.
Sin embargo, la evolución política y social del Africa no hace prever una situación revolucionaria continental. Las luchas de liberación contra los portugueses deben terminar victoriosamente, pero Portugal no significa nada en la nómina imperialista. Las confrontaciones de importancia revolucionaria son las que ponen en jaque a todo el aparato imperialista, aunque no por eso dejemos de luchar por la liberación de las tres colonias portuguesas y por la profundización de sus revoluciones.
Cuando las masas negras de Sud Africa o Rhodesia inicien su auténtica lucha revolucionaria, se habrá iniciado una nueva época en el Africa. O, cuando las masas empobrecidas de un país se lancen a rescatar su derecho a una vida digna, de las manos de las oligarquías gobernantes.
Hasta ahora se suceden los golpes cuartelarios en que un grupo de oficiales reemplaza a otro o a un gobernante que ya no sirva sus intereses de casta y a los de la potencias que los manejan solapadamente pero no hay convulsiones populares. En el Congo se dieron fugazmente estas características impulsadas por el recuerdo [98] de Lumumba, pero han ido perdiendo fuerzas en los últimos meses.
En Asia, como vimos, la situación es explosiva, y no son sólo Viet-Nam y Laos, donde se lucha, los puntos de fricción. También lo es Cambodia, donde en cualquier momento puede iniciarse la agresión directa norteamericana, Tailandia, Malasia y, por supuesto, Indonesia, donde no podemos pensar que se haya dicho la última palabra pese al aniquilamiento del Partido Comunista de ese país, al ocupar el poder los reaccionarios. Y, por supuesto, el Oriente Medio.
En América Latina se lucha con las armas en la mano en Guatemala, Colombia, Venezuela y Bolivia y despuntan ya los primeros brotes en Brasil. Hay otros focos de resistencia que aparecen y se extinguen. Pero casi todos los países de este continente están maduros para una lucha de tipo tal, que para resultar triunfante, no puede conformarse con menos que la instauración de un gobierno de corte socialista.
En este continente se habla prácticamente una lengua, salvo el caso excepcional del Brasil, con cuyo pueblo los de habla hispana pueden entenderse, dada la similitud entre ambos idiomas. Hay una identidad tan grande entre las clases de estos países que logran una identificación de tipo «internacional americano», mucho más completa que en otros continentes. Lengua, costumbres, religión, amo común, los unen. El grado y las formas de explotación son similares en sus efectos para explotadores y explotados de una buena parte de los países de nuestra América. Y la rebelión está madurando aceleradamente en ella.
Podemos preguntarnos: esta rebelión, ¿cómo fructificará?; ¿de qué tipo será? Hemos sostenido desde hace tiempo que, dadas sus características similares, la lucha en América adquirirá, en su momento, dimensiones continentales. Será escenario de muchas grandes batallas dadas por la humanidad para su liberación.
En el marco de esa lucha de alcance continental, las que actualmente se sostienen en forma activa son sólo episodios, pero ya han dado los mártires que figurarán en la historia americana como entregando su cuota de sangre necesaria en esta última etapa de la lucha por la libertad plena del hombre. Allí figurarán los nombres del Comandante Turcios Lima, del cura Camilo Torres, del Comandante Fabricio Ojeda, de los Comandantes Lobatón y Luis de la Puente Uceda, figuras principalísimas en los movimientos revolucionarios de Guatemala, Colombia, Venezuela y Perú.
Pero la movilización activa del pueblo crea sus nuevos dirigentes; César Montes y Yon Sosa levantan la bandera en Guatemala, Fabio Vázquez y Marulanda lo hacen en Colombia, Douglas Bravo en el occidente del país y Américo Martín en El Bachiller, dirigen sus respectivos frentes en Venezuela.
Nuevos brotes de guerra surgirán en estos y otros países americanos, como ya ha ocurrido en Bolivia, e irán creciendo, con todas las vicisitudes que entraña este peligroso oficio de revolucionario moderno. Muchos morirán víctimas de sus errores, otros caerán en el duro combate que se avecina; nuevos luchadores y nuevos dirigentes surgirán al calor de la lucha revolucionaria. El pueblo irá formando sus combatientes y sus conductores en el marco selectivo de la guerra misma, y los agentes yanquis de represión aumentarán. Hoy hay asesores en todos los países donde la lucha armada se mantiene y el ejército peruano realizó, al parecer, una exitosa batida contra los revolucionarios de ese país, también asesorado y entrenado por los yanquis. Pero si los focos de guerra se llevan con suficiente destreza política y militar, se harán prácticamente imbatibles y exigirán nuevos envíos de los yanquis. En el propio Perú, con tenacidad y firmeza, nuevas figuras aún no completamente conocidas, reorganizan la lucha guerrillera. Poco a poco, las armas absolutas que bastan para la represión de las pequeñas bandas armadas, irán convirtiéndose en armas modernas y los grupos de asesores en combatientes norteamericanos, hasta que, en un momento dado, se vean obligados a enviar cantidades crecientes de tropas regulares para asegurar la relativa estabilidad de un poder cuyo ejército nacional títere se desintegra ante los combates de las guerrillas. Es el camino de Viet-Nam; es el camino que deben seguir los pueblos; es el camino que seguirá América, con la característica especial de que los grupos en armas pudieran formar algo así como Juntas de Coordinación para hacer más difícil la tarea represiva del imperialismo yanqui y facilitar la propia causa.
América, continente olvidado por las últimas luchas políticas de liberación, que empieza a hacerse sentir a través de la Tricontinental en la voz de la vanguardia de sus pueblos, que es [99] la Revolución Cubana, tendrá una tarea de mucho mayor relieve: la de la creación del Segundo o Tercer Viet-nam del mundo.
En definitiva, hay que tener en cuenta que el imperialismo es un sistema mundial, última etapa del capitalismo, y que hay que batirlo en una gran confrontación mundial. La finalidad estratégica de esa lucha debe ser la destrucción del imperialismo. La participación que nos toca a nosotros, los explotados y atrasados del mundo, es la de eliminar las bases de sustentación del imperialismo: nuestros pueblos oprimidos, de donde extraen capitales, materias primas, técnicos y obreros baratos y a donde exportan nuevos capitales –instrumentos de dominación–, armas y toda clase de artículos, sumiéndonos en una dependencia absoluta.
El elemento fundamental de esa finalidad estratégica será, entonces, la liberación real de los pueblos; liberación que se producirá; a través de lucha armada, en la mayoría de los casos, y que tendrá, en América, casi indefectiblemente, la propiedad de convertirse en una Revolución Socialista.
Al enfocar la destrucción del imperialismo, hay que identificar a su cabeza, la que no es otra que los Estados Unidos de Norteamérica.
Debemos realizar una tarea de tipo general que tenga como finalidad táctica sacar al enemigo de su ambiente obligándolo a luchar en lugares donde sus hábitos de vida choquen con la realidad imperante. No se debe despreciar al adversario: el soldado norteamericano tiene capacidad técnica y está respaldado por medios de tal magnitud que lo hacen temible. Le falta esencialmente la motivación ideológica que tienen en grado sumo sus más enconados rivales de hoy: los soldados vietnamitas. Solamente podremos triunfar ese ejército en la medida en que logremos minar su moral. Y ésta se mina infligiéndole derrotas y ocasionándole sufrimientos repetidos.
Pero este pequeño esquema de victorias encierra dentro de sí sacrificios inmensos de los pueblos, sacrificios que deben exigirse desde hoy, a la luz del día y que quizá sean menos dolorosos que los que debieron soportar si rehuyéramos constantemente el combate, para tratar de que otros sean los que nos saquen las castañas del fuego.
Claro que, el último país en liberarse, muy probablemente lo hará sin lucha armada, y los sufrimientos de una guerra larga y tan cruel como la que hacen los imperialistas, se le ahorrará a ese pueblo. Pero tal vez sea imposible eludir esa lucha o sus efectos, en una contienda de carácter mundial y se sufra igual o más aún. No podemos predecir el futuros pero jamás debemos ceder a la tentación claudicante de ser los abanderados de un pueblo que anhela su libertad, pero reniega de la lucha que ésta conlleva y la espera como un mendrugo de victoria.
Es absolutamente justo evitar todo sacrificio inútil. Por eso es tan importante el esclarecimiento de las posibilidades efectivas que tiene la América dependiente de liberarse en forma pacífica. Para nosotros está clara la solución de esta interrogante; podrá ser o no el momento actual el indicado para iniciar la lucha, pero no podemos hacernos ninguna ilusión, ni tenemos derecho a ello, de lograr la libertad sin combatir. Y los combates no serán meras luchas callejeras de piedras contra gases lacrimógenos, ni de huelgas generales pacíficas; ni será la lucha de un pueblo enfurecido que destruya en dos o tres días el andamiaje represivo de las oligarquías gobernantes; será una lucha larga, cruenta, donde su frente estará en los refugios guerrilleros, en las ciudades, en las casas de los combatientes –donde la represión irá buscando víctimas fáciles entre sus familiares– en la población campesina masacrada, en las aldeas o ciudades destruidas por el bombardeo enemigo.
Nos empujan a esa lucha; no hay más remedio que prepararla y decidirse a emprenderla.
Los comienzos no serán fáciles: serán sumamente difíciles. Toda la capacidad de represión, toda la capacidad de brutalidad y demagogia de las oligarquías se pondrá al servicio de su causa. Nuestra misión, en la primera hora, es sobrevivir, después actuará el ejemplo perenne de la guerrilla realizando la propaganda armada en la acepción vietnamita de la frase, vale decir, la propaganda de los tiros, de los combates que se ganan o se pierden, pero se dan, contra los enemigos. La gran enseñanza de la invencibilidad de la guerrilla prendiendo en las masas de los desposeídos. La galvanización del espíritu nacional, la preparación para tareas más duras, para resistir represiones mas violentas. El odio como factor de lucha; el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, [100] selectiva y fría máquina de matar. Nuestros soldados tienen que ser así; un pueblo sin odio no puede triunfar sobre un enemigo brutal.
Hay que llevar la guerra hasta donde el enemigo la lleve: a su casa, a sus lugares de diversión; hacerla total. Hay que impedirle tener un minuto de tranquilidad, un minuto de sosiego fuera de sus cuarteles, y aún dentro de los mismos: atacarlo donde quiera que se encuentre; hacerlo sentir una fiera acosada por cada lugar que transite. Entonces su moral irá decayendo. Se hará más bestial todavía, pero se notarán los signos del decaimiento que asoma.
Y que se desarrolle un verdadero internacionalismo proletario; con ejércitos proletarios internacionales, donde la bandera bajo la que se luche sea la causa sagrada de la redención de la humanidad, de tal modo que morir bajo las enseñas de Viet-Nam, de Venezuela, de Guatemala, de Laos, de Guinea, de Colombia, de Bolivia, de Brasil, para citar sólo los escenarios actuales de la lucha armada, sea igualmente gloriosa y apetecible para un americano, un asiático, un africano y, aún, un europeo.
Cada gota de sangre derramada en un territorio bajo cuya bandera no se ha nacido, es experiencia que recoge quien sobrevive para aplicarla luego en la lucha por la liberación de su lugar de origen. Y cada pueblo que se libere, es una fase de la batalla por la liberación del propio pueblo que se ha ganado.
Es la hora de atemperar nuestras discrepancias y ponerlo todo al servicio de la lucha.
Que agitan grandes controversias al mundo que lucha por la libertad, lo sabemos todos y no lo podemos esconder. Que han adquirido un carácter y una agudeza tales que luce sumamente difícil, si no imposible, el diálogo y la conciliación también lo sabemos. Buscar métodos para iniciar un diálogo que los contendientes rehuyen es una tarea inútil. Pero el enemigo está allí, golpea todos los días y amenaza con nuevos golpes y esos golpes nos unirán, hoy, mañana o pasado. Quienes antes lo capten y se preparen a esa unión necesaria tendrán el reconocimiento de los pueblos.
Dadas las virulencias e intransigencias con que se defiende cada causa, nosotros, los desposeídos, no podemos tomar partido por una u otra forma de manifestar las discrepancias, aún cuando coincidamos a veces con algunos planteamientos de una u otra parte, o en mayor medida con los de una parte que con los de la otra. En el momento de la lucha, la forma en que se hacen visibles las actuales diferencias constituyen una debilidad: pero en el estado en que se encuentran, querer arreglarlas mediante palabras es una ilusión. La historia las irá borrando o dándoles su verdadera explicación.
En nuestro mundo en lucha, todo lo que sea discrepancia en torno a la táctica, método de acción para la consecución de objetivos limitados, debe analizarse con el respeto que merecen las apreciaciones ajenas. En cuanto al gran objetivo estratégico, la destrucción total del imperialismo por medio de la lucha, debemos ser intransigentes.
Sinteticemos así nuestras aspiraciones de victoria: destrucción del imperialismo mediante la eliminación de su baluarte más fuerte: el dominio imperialista de los Estados Unidos de Norteamérica. Tomar como función táctica la liberación gradual de los pueblos, uno a uno o por grupos, llevando al enemigo a una lucha difícil fuera de su terreno: liquidándole sus bases de sustentación, que son sus territorios dependientes.
Eso significa una guerra larga. Y, lo repetimos una vez más, una guerra cruel. Que nadie se engañe cuando la vaya a iniciar y que nadie vacile en iniciarla por temor a los resultados que pueda traer para su pueblo. Es casi la única esperanza de victoria.
No podemos eludir el llamado de la hora. Nos lo enseña Viet-Nam con su permanente lección de heroísmo, su trágica y cotidiana lección de lucha y de muerte para lograr la victoria final.
Allí, los soldados del imperialismo encuentran la incomodidad de quien, acostumbrado al nivel de vida que ostenta la nación norteamericana, tiene que enfrentarse con la tierra hostil; la inseguridad de quien no puede moverse sin sentir que pisa territorio enemigo; la muerte a los que avanzan mas allá de sus reductos fortificados; la hostilidad permanente de toda la población. Todo eso va provocando la repercusión interior en los Estados Unidos; va haciendo surgir un factor atenuado por el imperialismo en pleno vigor, la lucha de clases aún dentro de su propio territorio.
¡Cómo podríamos mirar el futuro de luminoso y cercano, si dos, tres, muchos Viet-Nam florecieran en la superficie del globo, con su cuota de muerte y sus tragedias inmensas, con su heroísmo cotidiano, con sus golpes repetidos [101] al imperialismo, con la obligación que entraña para éste de dispersar sus fuerzas, bajo el embate del odio creciente de los pueblos del mundo!
Y si todos fuéramos capaces de unirnos, para que nuestros golpes fueran más sólidos y certeros, para que la ayuda de todo tipo a los pueblos en lucha fuera aún mas efectiva, ¡qué grande sería el futuro, y qué cercano!
Si a nosotros, los que en un pequeño punto del mapa del mundo cumplimos el deber que preconizamos y ponemos a disposición de la lucha este poco que nos es permitido dar: nuestras vidas, nuestro sacrificio, nos toca alguno de estos días lanzar el último suspiro sobre cualquier tierra, ya nuestra, regada con nuestra sangre, sépase que hemos medido el alcance de nuestros actos y que no nos consideramos nada más que elementos en el gran ejército del proletariado, pero nos sentimos orgullosos de haber aprendido de la Revolución Cubana y de su gran dirigente máximo la gran lección que emana de su actitud en esta parte del mundo: «qué importan los peligros o los sacrificios de un hombre o de un pueblo, cuando está en juego el destino de la humanidad.»
Toda nuestra acción es un grito de guerra contra el imperialismo y un clamor por la unidad de los pueblos contra el gran enemigo del género humano: los Estados Unidos de Norteamérica. En cualquier lugar que nos sorprenda la muerte, bienvenida sea, siempre que ése, nuestro grito de guerra, haya llegado hasta un oído receptivo, y otra mano se tienda para empuñar nuestras armas, y otros hombres se apresten a entonar los cantos luctuosos con tableteo de ametralladoras y nuevos gritos de guerra y de victoria.
Mensaje a la Tricontinental
Ernesto Guevara
Crear dos, tres...
muchos Viet-Nam, es la consigna
Es la hora de los hornos
y no se ha de ver más que la luz
José Martí
Ya se han cumplido veintiún años desde el fin de la última conflagración mundial y diversas publicaciones, en infinidad de lenguas, celebran el acontecimiento simbolizado en la derrota del Japón. Hay un clima de aparente optimismo en muchos sectores de los dispares campos en que el mundo se divide. y no se ha de ver más que la luz
José Martí
Veintiún años sin guerra mundial, en estos tiempos de confrontaciones máximas, de choques violentos y cambios repentinos, parecen una cifra muy alta. Pero, sin analizar los resultados prácticos de esa paz por la que todos nos manifestamos dispuestos a luchar (la miseria, la degradación, la explotación cada vez mayor de enormes sectores del mundo) cabe preguntarse si ella es real.
No es la intención de estas notas historiar los diversos conflictos de carácter local que se han sucedido desde la rendición del Japón, no es tampoco nuestra tarea hacer el recuento, numeroso y creciente, de luchas civiles ocurridas durante estos años de pretendida paz. Bástenos poner como ejemplos contra el desmedido optimismo las guerras de Corea y Viet-Nam.
En la primera, tras años de lucha feroz, la parte norte del país quedó sumida en la más terrible devastación que figure en los anales de la guerra moderna; acribillada a bombas; sin fábricas, escuelas u hospitales; sin ningún tipo de habitación para albergar a diez millones de habitantes.
En esta guerra intervinieron, bajo la fementida bandera de las Naciones Unidas, decenas de países conducidos militarmente por los Estados Unidos, con la participación masiva de soldados de esa nacionalidad y el uso, como carne de cañón, de la población sudcoreana enrolada.
En el otro bando, el ejército y el pueblo de Corea y los voluntarios de la República Popular China contaron con el abastecimiento y asesoría del aparato militar soviético. Por parte de los norteamericanos se hicieron toda clase de pruebas de armas de destrucción, excluyendo las termonucleares pero incluyendo las bacteriológicas y químicas, en escala limitada. En Viet-Nam se han sucedido acciones bélicas, sostenidas por las fuerzas patrióticas de ese país casi ininterrumpidamente contra tres potencias imperialistas: Japón, cuyo poderío sufriera una caída vertical a partir de las bombas de Hiroshima y Nagasaki; Francia, que recupera en aquel país vencido sus colonias indochinas e ignoraba las promesas hechas en momentos difíciles; y los Estados Unidos, en esta última fase de la contienda.
Hubieron confrontaciones limitadas en todos los continentes, aún cuando en el americano, durante mucho tiempo, sólo se produjeron conatos de lucha de liberación y cuartelazos, hasta que la revolución cubana diera su clarinada de alerta sobre la importancia de esta región y atrajera las iras imperialistas, obligándola a la defensa de sus costas en Playa Girón, primero, y durante la Crisis de Octubre, después.
Este último incidente pudo haber provocado una guerra de incalculables proporciones, al producirse, en torno a Cuba, el choque de norteamericanos y soviéticos.
Pero, evidentemente, el foco de las contradicciones, en este momento, está radicado en los territorios de la península indochina y los países aledaños. Laos y Viet-Nam son sacudidos por guerras civiles, que dejan de ser tales al hacerse presente, con todo su poderío, el imperialismo norteamericano, y toda la zona se convierte en una peligrosa espoleta presta a detonar.
En Viet-Nam la confrontación ha adquirido características de una agudeza extrema. [95] Tampoco es nuestra intención historiar esta guerra. Simplemente, señalaremos algunos hitos de recuerdo.
En 1954, tras la derrota aniquilante de Dien-Bien-Phu, se firmaron los acuerdos de Ginebra, que dividía al país en dos zonas y estipulaba la realización de elecciones en un plazo de 18 meses para determinar quiénes debían gobernar a Viet-Nam y cómo se reunificaría el país. Los norteamericanos no firmaron dicho documento, comenzando las maniobras para sustituir al emperador Bao-Dai, títere francés, por un hombre adecuado a sus intenciones. Este resultó ser Ngo-Din-Diem, cuyo trágico fin –el de la naranja exprimida por el imperialismo– es conocido de todos.
En los meses posteriores a la firma del acuerdo, reinó el optimismo en el campo de las fuerzas populares. Se desmantelaron reductos de lucha antifrancesa en el sur del país y se esperó el cumplimiento de lo pactado. Pero pronto comprendieron los patriotas que no habría elecciones a menos que los Estados Unidos se sintieran capaces de imponer su voluntad en las urnas, cosa que no podría ocurrir, aún utilizando todos los métodos de fraude de ellos conocidos.
Nuevamente se iniciaron las luchas en el sur del país y fueron adquiriendo mayor intensidad hasta llegar al momento actual, en que el ejército norteamericano se compone de casi medio millón de invasores, mientras las fuerzas títeres disminuyen su número, y sobre todo, han perdido totalmente la combatividad.
Hace cerca de dos años que los norteamericanos comenzaron el bombardeo sistemático de la República Democrática de Viet-Nam en un intento más de frenar la combatividad del sur y obligar a una conferencia desde posiciones de fuerza. Al principio, los bombardeos fueron más o menos aislados y se revestían de la máscara de represalias por supuestas provocaciones del Norte. Después aumentaron en intensidad y método, hasta convertirse en una gigantesca batida llevada a cabo por las unidades aéreas de los Estados Unidos, día a día, con el propósito de destruir todo vestigio de civilización en la zona norte del país. Es un episodio de la tristemente célebre escalada.
Las aspiraciones materiales del mundo yanqui se han cumplido en buena parte a pesar de la denodada defensa de las unidades antiaéreas vietnamitas, de los más de 1700 aviones derribados y de la ayuda del campo socialista en material de guerra.
Hay una penosa realidad: Viet-Nam, esa nación que representa las aspiraciones, las esperanzas de victoria de todo un mundo preterido, está trágicamente solo. Ese pueblo debe soportar los embates de la técnica norteamericana, casi a mansalva en el sur, con algunas posibilidades de defensa en el norte, pero siempre solo.
La solidaridad del mundo progresista para con el pueblo de Viet-Nam semeja a la amarga ironía que significaba para los gladiadores del circo romano el estímulo de la plebe. No se trata de desear éxitos al agredido, sino de correr su misma suerte; acompañarlo a la muerte o la victoria.
Cuando analizamos la soledad vietnamita nos asalta la angustia de este momento ilógico de la humanidad.
El imperialismo norteamericano es culpable de agresión; sus crímenes son inmensos y repartidos por todo el orbe. ¡Ya lo sabemos, señores! Pero también son culpables los que en el momento de definición vacilaron en hacer de Viet-Nam parte inviolable del territorio socialista, corriendo, sí, los riesgos de una guerra de alcance mundial, pero también obligando a una decisión a los imperialistas norteamericanos. Y son culpables los que mantienen una guerra de denuestos y zancadillas comenzada hace ya buen tiempo por los representantes de las dos más grandes potencias del campo socialista.
Preguntemos, para lograr una respuesta honrada: ¿Está o no aislado el Viet-Nam, haciendo equilibrios peligrosos entre las dos potencias en pugna?
Y, ¡qué grandeza la de ese pueblo! ¡Qué estoicismo y valor, el de ese pueblo! Y qué lección para el mundo entraña esa lucha.
Hasta dentro de mucho tiempo no sabremos si el presidente Johnson pensaba en serio iniciar algunas de las reformas necesarias a un pueblo –para limar aristas de las contradicciones de clase que asoman con fuerza explosiva y cada vez más frecuentemente–. Lo cierto es que las mejoras anunciadas bajo el pomposo título de lucha por la gran sociedad han caído en el sumidero de Viet-Nam.
El más grande de los poderes imperialistas siente en sus entrañas el desangramiento provocado por un país pobre y atrasado y su fabulosa economía se resiente del esfuerzo de guerra. Matar deja de ser el más cómodo negocio de los monopolios. Armas de contención, [96] y no en número suficiente, es todo lo que tienen estos soldados maravillosos, además del amor de su patria, a su sociedad y un valor a toda prueba. Pero el imperialismo se empantana en Viet-Nam, no halla camino de salida y busca desesperadamente alguno que le permita sortear con dignidad este peligroso trance en que se ve. Mas los «cuatro puntos» del Norte y «los cinco» del Sur lo atenazan, haciendo aún más decidida la confrontación.
Todo parece indicar que la paz, esa paz precaria a la que se ha dado tal nombre, sólo porque no se ha producido ninguna conflagración de carácter mundial, está otra vez en peligro de romperse ante cualquier paso irreversible, e inaceptable, dado por los norteamericanos.
Y, a nosotros, explotados del mundo, ¿cuál es el papel que nos corresponde? Los pueblos de tres continentes observan y aprenden su lección en Viet-Nam. Ya que, con la amenaza de guerra, los imperialistas ejercen su chantaje sobre la humanidad, no temer la guerra, es la respuesta justa. Atacar dura e ininterrumpidamente en cada punto de confrontación, debe ser la táctica general de los pueblos.
Pero, en los lugares en que esta mísera paz que sufrimos no ha sido rota, ¿cuál será nuestra tarea? Liberarnos a cualquier precio.
El panorama del mundo muestra una gran complejidad. La tarea de la liberación espera aún a países de la vieja Europa, suficientemente desarrollados para sentir todas las contradicciones del capitalismo, pero tan débiles que no pueden ya seguir el rumbo del imperialismo o iniciar esta ruta. Allí las contradicciones alcanzarán en los próximos años carácter explosivo, pero sus problemas y, por ende, la solución de los mismos son diferentes a la de nuestros pueblos dependientes y atrasados económicamente.
El campo fundamental de la explotación del imperialismo abarca los tres continentes atrasados, América, Asia y Africa. Cada país tiene características propias, pero los continentes, en su conjunto, también las presentan.
América constituye un conjunto más o menos homogéneo y en la casi totalidad de su territorio los capitales monopolistas norteamericanos mantienen una primacía absoluta. Los gobiernos títeres o, en el mejor de los casos, débiles y medrosos, no pueden oponerse a las órdenes del amo yanqui. Los norteamericanos han llegado casi al máximo de su dominación política y económica, poco más podrían avanzar ya; cualquier cambio de la situación podría convertirse en un retroceso en su primacía. Su política es mantener lo conquistado. La línea de acción se reduce en el momento actual, al uso brutal de la fuerza para impedir movimientos de liberación, de cualquier tipo que sean.
Bajo el eslogan, «no permitiremos otra Cuba», se encubre la posibilidad de agresiones a mansalva, como la perpetrada contra Santo Domingo, o anteriormente, la masacre de Panamá, y la clara advertencia de que las tropas yanquis están dispuestas a intervenir en cualquier lugar de América donde el orden establecido sea alterado, poniendo en peligro sus intereses. Esa política cuenta con una impunidad casi absoluta; la OEA es una máscara cómoda, por desprestigiada que esté; la ONU es de una ineficiencia rayana en el ridículo o en lo trágico; los ejércitos de todos los países de América están listos a intervenir para aplastar a sus pueblos. Se ha formado, de hecho, la internacional del crimen y la traición.
Por otra parte las burguesías autóctonas han perdido toda su capacidad de oposición al imperialismo –si alguna vez la tuvieron– y sólo forman su furgón de cola. No hay más cambios que hacer: o revolución socialista o caricatura de revolución.
Asia es un continente de características diferentes. Las luchas de liberación contra una serie de poderes coloniales europeos, dieron por resultado el establecimiento de gobiernos más o menos progresistas, cuya evolución posterior ha sido, en algunos casos, de profundización de los objetivos primarios de la liberación nacional y en otros de reversión hacia posiciones pro-imperialistas.
Desde el punto de vista económico, Estados Unidos tenía poco que perder y mucho que ganar en Asia. Los cambios le favorecen; se lucha por desplazar a otros poderes neocoloniales, penetrar nuevas esferas de acción en el campo económico, a veces directamente, otras utilizando al Japón.
Pero existen condiciones políticas especiales, sobre todo en la península indochina, que le dan características de capital importancia al Asia y juegan un papel importante en la estrategia militar global del imperialismo norteamericano. Este ejerce un cerco a China a través de Corea del Sur, Japón, Taiwan, Viet-Nam del Sur y Tailandia, por lo menos. [97]
Esa doble situación; un interés estratégico tan importante como el cerco militar a la República Popular China y la ambición de sus capitales por penetrar esos grandes mercados que todavía no dominan, hacen que el Asia sea uno de los lugares más explosivos del mundo actual, a pesar de la aparente estabilidad fuera del área vietnamita.
Perteneciendo geográficamente a este continente, pero con sus propias contradicciones, el Oriente Medio está en plena ebullición, sin que se pueda preveer hasta donde llegará esa guerra fría entre Israel, respaldada por los imperialistas, y los países progresistas de la zona. Es otro de los volcanes amenazadores del mundo.
El Africa, ofrece las características de ser un campo casi virgen para la invasión neocolonial. Se han producido cambios que, en alguna medida, obligaron a los poderes neocoloniales a ceder sus antiguas prerrogativas de carácter absoluto. Pero, cuando los procesos se llevan a cabo ininterrumpidamente, al colonialismo sucede, sin violencia, un neocolonialismo de iguales efectos en cuanto a la dominación económica se refiere.
Estados Unidos no tenía colonias en esta región y ahora lucha por penetrar en los antiguos cotos cerrados de sus socios. Se puede asegurar que Africa constituye, en los planes estratégicos del imperialismo norteamericano, su reservorio a largo plazo; sus inversiones actuales sólo tienen importancia en la Unión Sudafricana y comienza su penetración en el Congo, Nigeria y otros países, donde se inicia una violenta competencia (con carácter pacífico hasta ahora) con otros poderes imperialistas.
No tiene todavía grandes intereses que defender salvo su pretendido derecho a intervenir en cada lugar del globo en que sus monopolios olfateen buenas ganancias o la existencia de grandes reservas de materias primas.
Todos estos antecedentes hacen lícito el planteamiento interrogante sobre las posibilidades de liberación de los pueblos a corto o mediano plazo.
Si analizamos el Africa veremos que se lucha con alguna intensidad en las colonias portuguesas de Guinea, Mozambique y Angola, con particular éxito en la primera y con éxito variable en las dos restantes. Que todavía se asiste a la lucha entre los sucesores de Lumumba y los viejos cómplices de Tshombe en el Congo, lucha que, en el momento actual, parece inclinarse a favor de los últimos, los que han «pacificado» en su propio provecho una gran parte del país, aunque la guerra se mantenga latente.
En Rhodesia el problema es diferente: el imperialismo británico utilizó todos los mecanismos a su alcance para entregar el poder a la minoría blanca que lo detenta actualmente. El conflicto, desde el punto de vista de Inglaterra, es absolutamente artificial, sólo que esta potencia, con su habitual habilidad diplomática –también llamada hipocresía en buen romance– presenta una fachada de disgustos ante las medidas tomadas por el gobierno de Ian Smith, y es apoyada en su taimada actitud por algunos de los países del Commonwealth que la siguen, y atacada por una buena parte de los países del Africa Negra, sean o no dóciles vasallos económicos del imperialismo inglés.
En Rhodesia la situación puede tornarse sumamente explosiva si cristalizan los esfuerzos de los patriotas negros para alzarse en armas y este movimiento fuera apoyado efectivamente por las naciones africanas vecinas. Pero por ahora todos los problemas se ventilan en organismos tan inocuos como la ONU, el Commonwealth o la OUA.
Sin embargo, la evolución política y social del Africa no hace prever una situación revolucionaria continental. Las luchas de liberación contra los portugueses deben terminar victoriosamente, pero Portugal no significa nada en la nómina imperialista. Las confrontaciones de importancia revolucionaria son las que ponen en jaque a todo el aparato imperialista, aunque no por eso dejemos de luchar por la liberación de las tres colonias portuguesas y por la profundización de sus revoluciones.
Cuando las masas negras de Sud Africa o Rhodesia inicien su auténtica lucha revolucionaria, se habrá iniciado una nueva época en el Africa. O, cuando las masas empobrecidas de un país se lancen a rescatar su derecho a una vida digna, de las manos de las oligarquías gobernantes.
Hasta ahora se suceden los golpes cuartelarios en que un grupo de oficiales reemplaza a otro o a un gobernante que ya no sirva sus intereses de casta y a los de la potencias que los manejan solapadamente pero no hay convulsiones populares. En el Congo se dieron fugazmente estas características impulsadas por el recuerdo [98] de Lumumba, pero han ido perdiendo fuerzas en los últimos meses.
En Asia, como vimos, la situación es explosiva, y no son sólo Viet-Nam y Laos, donde se lucha, los puntos de fricción. También lo es Cambodia, donde en cualquier momento puede iniciarse la agresión directa norteamericana, Tailandia, Malasia y, por supuesto, Indonesia, donde no podemos pensar que se haya dicho la última palabra pese al aniquilamiento del Partido Comunista de ese país, al ocupar el poder los reaccionarios. Y, por supuesto, el Oriente Medio.
En América Latina se lucha con las armas en la mano en Guatemala, Colombia, Venezuela y Bolivia y despuntan ya los primeros brotes en Brasil. Hay otros focos de resistencia que aparecen y se extinguen. Pero casi todos los países de este continente están maduros para una lucha de tipo tal, que para resultar triunfante, no puede conformarse con menos que la instauración de un gobierno de corte socialista.
En este continente se habla prácticamente una lengua, salvo el caso excepcional del Brasil, con cuyo pueblo los de habla hispana pueden entenderse, dada la similitud entre ambos idiomas. Hay una identidad tan grande entre las clases de estos países que logran una identificación de tipo «internacional americano», mucho más completa que en otros continentes. Lengua, costumbres, religión, amo común, los unen. El grado y las formas de explotación son similares en sus efectos para explotadores y explotados de una buena parte de los países de nuestra América. Y la rebelión está madurando aceleradamente en ella.
Podemos preguntarnos: esta rebelión, ¿cómo fructificará?; ¿de qué tipo será? Hemos sostenido desde hace tiempo que, dadas sus características similares, la lucha en América adquirirá, en su momento, dimensiones continentales. Será escenario de muchas grandes batallas dadas por la humanidad para su liberación.
En el marco de esa lucha de alcance continental, las que actualmente se sostienen en forma activa son sólo episodios, pero ya han dado los mártires que figurarán en la historia americana como entregando su cuota de sangre necesaria en esta última etapa de la lucha por la libertad plena del hombre. Allí figurarán los nombres del Comandante Turcios Lima, del cura Camilo Torres, del Comandante Fabricio Ojeda, de los Comandantes Lobatón y Luis de la Puente Uceda, figuras principalísimas en los movimientos revolucionarios de Guatemala, Colombia, Venezuela y Perú.
Pero la movilización activa del pueblo crea sus nuevos dirigentes; César Montes y Yon Sosa levantan la bandera en Guatemala, Fabio Vázquez y Marulanda lo hacen en Colombia, Douglas Bravo en el occidente del país y Américo Martín en El Bachiller, dirigen sus respectivos frentes en Venezuela.
Nuevos brotes de guerra surgirán en estos y otros países americanos, como ya ha ocurrido en Bolivia, e irán creciendo, con todas las vicisitudes que entraña este peligroso oficio de revolucionario moderno. Muchos morirán víctimas de sus errores, otros caerán en el duro combate que se avecina; nuevos luchadores y nuevos dirigentes surgirán al calor de la lucha revolucionaria. El pueblo irá formando sus combatientes y sus conductores en el marco selectivo de la guerra misma, y los agentes yanquis de represión aumentarán. Hoy hay asesores en todos los países donde la lucha armada se mantiene y el ejército peruano realizó, al parecer, una exitosa batida contra los revolucionarios de ese país, también asesorado y entrenado por los yanquis. Pero si los focos de guerra se llevan con suficiente destreza política y militar, se harán prácticamente imbatibles y exigirán nuevos envíos de los yanquis. En el propio Perú, con tenacidad y firmeza, nuevas figuras aún no completamente conocidas, reorganizan la lucha guerrillera. Poco a poco, las armas absolutas que bastan para la represión de las pequeñas bandas armadas, irán convirtiéndose en armas modernas y los grupos de asesores en combatientes norteamericanos, hasta que, en un momento dado, se vean obligados a enviar cantidades crecientes de tropas regulares para asegurar la relativa estabilidad de un poder cuyo ejército nacional títere se desintegra ante los combates de las guerrillas. Es el camino de Viet-Nam; es el camino que deben seguir los pueblos; es el camino que seguirá América, con la característica especial de que los grupos en armas pudieran formar algo así como Juntas de Coordinación para hacer más difícil la tarea represiva del imperialismo yanqui y facilitar la propia causa.
América, continente olvidado por las últimas luchas políticas de liberación, que empieza a hacerse sentir a través de la Tricontinental en la voz de la vanguardia de sus pueblos, que es [99] la Revolución Cubana, tendrá una tarea de mucho mayor relieve: la de la creación del Segundo o Tercer Viet-nam del mundo.
En definitiva, hay que tener en cuenta que el imperialismo es un sistema mundial, última etapa del capitalismo, y que hay que batirlo en una gran confrontación mundial. La finalidad estratégica de esa lucha debe ser la destrucción del imperialismo. La participación que nos toca a nosotros, los explotados y atrasados del mundo, es la de eliminar las bases de sustentación del imperialismo: nuestros pueblos oprimidos, de donde extraen capitales, materias primas, técnicos y obreros baratos y a donde exportan nuevos capitales –instrumentos de dominación–, armas y toda clase de artículos, sumiéndonos en una dependencia absoluta.
El elemento fundamental de esa finalidad estratégica será, entonces, la liberación real de los pueblos; liberación que se producirá; a través de lucha armada, en la mayoría de los casos, y que tendrá, en América, casi indefectiblemente, la propiedad de convertirse en una Revolución Socialista.
Al enfocar la destrucción del imperialismo, hay que identificar a su cabeza, la que no es otra que los Estados Unidos de Norteamérica.
Debemos realizar una tarea de tipo general que tenga como finalidad táctica sacar al enemigo de su ambiente obligándolo a luchar en lugares donde sus hábitos de vida choquen con la realidad imperante. No se debe despreciar al adversario: el soldado norteamericano tiene capacidad técnica y está respaldado por medios de tal magnitud que lo hacen temible. Le falta esencialmente la motivación ideológica que tienen en grado sumo sus más enconados rivales de hoy: los soldados vietnamitas. Solamente podremos triunfar ese ejército en la medida en que logremos minar su moral. Y ésta se mina infligiéndole derrotas y ocasionándole sufrimientos repetidos.
Pero este pequeño esquema de victorias encierra dentro de sí sacrificios inmensos de los pueblos, sacrificios que deben exigirse desde hoy, a la luz del día y que quizá sean menos dolorosos que los que debieron soportar si rehuyéramos constantemente el combate, para tratar de que otros sean los que nos saquen las castañas del fuego.
Claro que, el último país en liberarse, muy probablemente lo hará sin lucha armada, y los sufrimientos de una guerra larga y tan cruel como la que hacen los imperialistas, se le ahorrará a ese pueblo. Pero tal vez sea imposible eludir esa lucha o sus efectos, en una contienda de carácter mundial y se sufra igual o más aún. No podemos predecir el futuros pero jamás debemos ceder a la tentación claudicante de ser los abanderados de un pueblo que anhela su libertad, pero reniega de la lucha que ésta conlleva y la espera como un mendrugo de victoria.
Es absolutamente justo evitar todo sacrificio inútil. Por eso es tan importante el esclarecimiento de las posibilidades efectivas que tiene la América dependiente de liberarse en forma pacífica. Para nosotros está clara la solución de esta interrogante; podrá ser o no el momento actual el indicado para iniciar la lucha, pero no podemos hacernos ninguna ilusión, ni tenemos derecho a ello, de lograr la libertad sin combatir. Y los combates no serán meras luchas callejeras de piedras contra gases lacrimógenos, ni de huelgas generales pacíficas; ni será la lucha de un pueblo enfurecido que destruya en dos o tres días el andamiaje represivo de las oligarquías gobernantes; será una lucha larga, cruenta, donde su frente estará en los refugios guerrilleros, en las ciudades, en las casas de los combatientes –donde la represión irá buscando víctimas fáciles entre sus familiares– en la población campesina masacrada, en las aldeas o ciudades destruidas por el bombardeo enemigo.
Nos empujan a esa lucha; no hay más remedio que prepararla y decidirse a emprenderla.
Los comienzos no serán fáciles: serán sumamente difíciles. Toda la capacidad de represión, toda la capacidad de brutalidad y demagogia de las oligarquías se pondrá al servicio de su causa. Nuestra misión, en la primera hora, es sobrevivir, después actuará el ejemplo perenne de la guerrilla realizando la propaganda armada en la acepción vietnamita de la frase, vale decir, la propaganda de los tiros, de los combates que se ganan o se pierden, pero se dan, contra los enemigos. La gran enseñanza de la invencibilidad de la guerrilla prendiendo en las masas de los desposeídos. La galvanización del espíritu nacional, la preparación para tareas más duras, para resistir represiones mas violentas. El odio como factor de lucha; el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, [100] selectiva y fría máquina de matar. Nuestros soldados tienen que ser así; un pueblo sin odio no puede triunfar sobre un enemigo brutal.
Hay que llevar la guerra hasta donde el enemigo la lleve: a su casa, a sus lugares de diversión; hacerla total. Hay que impedirle tener un minuto de tranquilidad, un minuto de sosiego fuera de sus cuarteles, y aún dentro de los mismos: atacarlo donde quiera que se encuentre; hacerlo sentir una fiera acosada por cada lugar que transite. Entonces su moral irá decayendo. Se hará más bestial todavía, pero se notarán los signos del decaimiento que asoma.
Y que se desarrolle un verdadero internacionalismo proletario; con ejércitos proletarios internacionales, donde la bandera bajo la que se luche sea la causa sagrada de la redención de la humanidad, de tal modo que morir bajo las enseñas de Viet-Nam, de Venezuela, de Guatemala, de Laos, de Guinea, de Colombia, de Bolivia, de Brasil, para citar sólo los escenarios actuales de la lucha armada, sea igualmente gloriosa y apetecible para un americano, un asiático, un africano y, aún, un europeo.
Cada gota de sangre derramada en un territorio bajo cuya bandera no se ha nacido, es experiencia que recoge quien sobrevive para aplicarla luego en la lucha por la liberación de su lugar de origen. Y cada pueblo que se libere, es una fase de la batalla por la liberación del propio pueblo que se ha ganado.
Es la hora de atemperar nuestras discrepancias y ponerlo todo al servicio de la lucha.
Que agitan grandes controversias al mundo que lucha por la libertad, lo sabemos todos y no lo podemos esconder. Que han adquirido un carácter y una agudeza tales que luce sumamente difícil, si no imposible, el diálogo y la conciliación también lo sabemos. Buscar métodos para iniciar un diálogo que los contendientes rehuyen es una tarea inútil. Pero el enemigo está allí, golpea todos los días y amenaza con nuevos golpes y esos golpes nos unirán, hoy, mañana o pasado. Quienes antes lo capten y se preparen a esa unión necesaria tendrán el reconocimiento de los pueblos.
Dadas las virulencias e intransigencias con que se defiende cada causa, nosotros, los desposeídos, no podemos tomar partido por una u otra forma de manifestar las discrepancias, aún cuando coincidamos a veces con algunos planteamientos de una u otra parte, o en mayor medida con los de una parte que con los de la otra. En el momento de la lucha, la forma en que se hacen visibles las actuales diferencias constituyen una debilidad: pero en el estado en que se encuentran, querer arreglarlas mediante palabras es una ilusión. La historia las irá borrando o dándoles su verdadera explicación.
En nuestro mundo en lucha, todo lo que sea discrepancia en torno a la táctica, método de acción para la consecución de objetivos limitados, debe analizarse con el respeto que merecen las apreciaciones ajenas. En cuanto al gran objetivo estratégico, la destrucción total del imperialismo por medio de la lucha, debemos ser intransigentes.
Sinteticemos así nuestras aspiraciones de victoria: destrucción del imperialismo mediante la eliminación de su baluarte más fuerte: el dominio imperialista de los Estados Unidos de Norteamérica. Tomar como función táctica la liberación gradual de los pueblos, uno a uno o por grupos, llevando al enemigo a una lucha difícil fuera de su terreno: liquidándole sus bases de sustentación, que son sus territorios dependientes.
Eso significa una guerra larga. Y, lo repetimos una vez más, una guerra cruel. Que nadie se engañe cuando la vaya a iniciar y que nadie vacile en iniciarla por temor a los resultados que pueda traer para su pueblo. Es casi la única esperanza de victoria.
No podemos eludir el llamado de la hora. Nos lo enseña Viet-Nam con su permanente lección de heroísmo, su trágica y cotidiana lección de lucha y de muerte para lograr la victoria final.
Allí, los soldados del imperialismo encuentran la incomodidad de quien, acostumbrado al nivel de vida que ostenta la nación norteamericana, tiene que enfrentarse con la tierra hostil; la inseguridad de quien no puede moverse sin sentir que pisa territorio enemigo; la muerte a los que avanzan mas allá de sus reductos fortificados; la hostilidad permanente de toda la población. Todo eso va provocando la repercusión interior en los Estados Unidos; va haciendo surgir un factor atenuado por el imperialismo en pleno vigor, la lucha de clases aún dentro de su propio territorio.
¡Cómo podríamos mirar el futuro de luminoso y cercano, si dos, tres, muchos Viet-Nam florecieran en la superficie del globo, con su cuota de muerte y sus tragedias inmensas, con su heroísmo cotidiano, con sus golpes repetidos [101] al imperialismo, con la obligación que entraña para éste de dispersar sus fuerzas, bajo el embate del odio creciente de los pueblos del mundo!
Y si todos fuéramos capaces de unirnos, para que nuestros golpes fueran más sólidos y certeros, para que la ayuda de todo tipo a los pueblos en lucha fuera aún mas efectiva, ¡qué grande sería el futuro, y qué cercano!
Si a nosotros, los que en un pequeño punto del mapa del mundo cumplimos el deber que preconizamos y ponemos a disposición de la lucha este poco que nos es permitido dar: nuestras vidas, nuestro sacrificio, nos toca alguno de estos días lanzar el último suspiro sobre cualquier tierra, ya nuestra, regada con nuestra sangre, sépase que hemos medido el alcance de nuestros actos y que no nos consideramos nada más que elementos en el gran ejército del proletariado, pero nos sentimos orgullosos de haber aprendido de la Revolución Cubana y de su gran dirigente máximo la gran lección que emana de su actitud en esta parte del mundo: «qué importan los peligros o los sacrificios de un hombre o de un pueblo, cuando está en juego el destino de la humanidad.»
Toda nuestra acción es un grito de guerra contra el imperialismo y un clamor por la unidad de los pueblos contra el gran enemigo del género humano: los Estados Unidos de Norteamérica. En cualquier lugar que nos sorprenda la muerte, bienvenida sea, siempre que ése, nuestro grito de guerra, haya llegado hasta un oído receptivo, y otra mano se tienda para empuñar nuestras armas, y otros hombres se apresten a entonar los cantos luctuosos con tableteo de ametralladoras y nuevos gritos de guerra y de victoria.
CHE
[Publicado el 16 de abril de 1967 en un Suplemento Especial de la revista Tricontinental,
mientras Ernesto Che Guevara estaba ya (en secreto) en Bolivia, organizando la guerrilla. PFE.]
http://www.myspace.com/boletinmiguelenriquezmientras Ernesto Che Guevara estaba ya (en secreto) en Bolivia, organizando la guerrilla. PFE.]
Septiembre, 2011
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Jim Lobe (30-09-2011)
From: Panthershepcat@aol.com
Date: Fri, Sep 30, 2011
NYC Events In Commemoration Of The 45th Anniversary Of The Black Panther Party
NYC Events In Commemoration Of The 45th Anniversary Of The Black Panther Party & To Support Panther Political Prisoners/POW'sFriday, September 30th: Black Panther Party Film Festival @ Harlem's Maysles Cinema
343 Malcolm X Blvd. between 127th/128th Street (7pm-11pm)
Saturday, October 1st: Black Panther Party Film Festival @ Harlem's Maysles Cinema
343 Malcolm X Blvd. between 127th/128th Street (4pm-11pm)
Friday, October 7th: BPP Film Festival @ Harlem's Maysles Cinema
343 Malcolm X Blvd. between 127th/128th Street (7pm-11pm)
Saturday, October 8th: BPP Film Festival @ Harlem's Maysles Cinema
343 Malcolm X Blvd. between 127th/128th Street (4pm-10pm)
*Closing Reception - After Party with the Legendary DJ Afrika Bambaataa (9pm-Midnight)
Sunday, October 9th: A Benefit For Black Panther Political Prisoner Sundiata Acoli @ The Brecht Forum
451 West Street between Bank/Bethune Street (2pm-6pm)
Friday, October 14th: Black Panther Legacy & Peoples Survival Program Day In Harlem
Free Food, Free Clothes & Free Legal, Medical, Housing & Jobs Assistance For The People
Come Volunteer @ Lexington Avenue between 124th & 125th Streets (12pm - 6pm)
Saturday, October 15th: A Benefit For Black Panther Prisoner of War Sekou Odinga @ Harlem's Riverside Church
490 Riverside Drive, Conference Rm. 9-T, "Enter 91 Claremont Ave/120th Street" (6pm-10pm)
Information: Panthershepcat@aol.com or Contact Bro. Shep @ (212) 650-5008
45th BPP Anniversary Commemorative Journals & Newspapers Are Available At All Of These Events "While They Last"
chile-mir.net » Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR - Chile)
www.chile-mir.org/Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR – Chile) ... obrera y a los pobladores , a los estudiantes movilizados, a la juventud popular, al pueblo mirista. ...Has visitado esta página 16 veces. Fecha de la última visita: 8/24/11.Cedema.org - Viendo: Sobre la dificultosa realidad del MIR en Chile
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El mirismo es una cultura, una forma de ser y estar en el mundo. Por ...
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El MIR luchó desde su nacimiento por la vida, por la alegría y la plenitud ... mirismo chileno no es sólo un hecho pretérito o pasado, es la saga de la historia ... Archivo Chile CEME
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OCTUBRE REVOLUCIONARIO ----- GRANDES HOMBRES HEROES DEL PUEBLO
Cpr Chile, septiembre de 2011
Desde esta TRINCHERA, planteamos que para los Revolucionarios, los 5 de Octubre, los 23 de Septiembre, o los 8 de Octubre son fechas, tan contradictorias, que logran sintetizar esperanza.
A pesar de la propaganda fascista, los grandes hombres, nuestros héroes, aquellos que sudan pueblo, no mueren jamás. No hay una sola bala o una bomba química en el mundo que sea capaz de hacerlo; ni cientos de aviones, ni miles de fusiles logran dar en el blanco, porque cada vez que lo intentan, los grandes hombres se reproducen en miles; ni si quiera se les puede silenciar, porque su grito está impreso en la historia; a penas se les puede esconder, porque desbordan realidad.
Pero, a pesar de ello, podemos cerrar sus ojos, con la ceguera de la confusión reformista y revisionista; o herir sus manos, cada vez que se las damos a un enemigo; o invalidar sus pies, cuando no nos paramos decididos; parar su respiración, cuando suspiramos cansancio anulador; incluso, podemos detener su corazón, cuando nos detenemos a llorarles.
En ese contexto los grandes hombres, los héroes del pueblo, nos deben dotar marxistamente, de las armas que alguna vez levantaron y que en la actualidad escasean, principalmente por el entrampamiento ideológico, en que NUESTRAS FUERZAS, se encuentran.
La actual ofensiva imperialista en nuestra Indo América, nos recuerda lo acertado y vigentes que se encuentran los análisis y planteamientos de nuestros COMANDANTES DE LA REVOLUCIÓN; los sucesos contra las FARC-EP, las elecciones en Venezuela, el simulacro de Golpe de Estado en Ecuador, lo que se viene en Bolivia, son claros ejemplos de que nuestro ENEMIGO FUNDAMENTAL, tiene sus fuerzas desplegadas en el continente, por medio de bases militares, por el adiestramiento de los Ejércitos locales, el trabajo político de su aristocracia dirigencial, sus ONGs, medios de alienación y desinformación de masas, etc.
Pero el avance imperialista, no sólo se debe a las fuerzas objetivas de nuestro enemigo, en buena parte, también se debe a la ceguera de los dirigentes y algunas orgánicas de izquierda, que insisten en repetir formulas, demostradas como ineficientes y superadas por la historia de la lucha de clases.
Cuando el Che y Miguel, condenaban el carácter parásito y antirrevolucionario, que jugaban algunos sectores políticos y sociales, que nos intentaban hacer creer, “en la buena voluntad, de sectores progresistas”, por ejemplo; hoy está archicomprobado, la inexistencia de las llamadas burguesías nacionales, las que se encuentran absolutamente ligadas al capital transnacional, razón por la cual la continentalidad de la lucha, pasa a ser un factor estratégico, ya que el choque es directo con el ENEMIGO FUNDAMENTAL. LOS COMANDANTES DE LA REVOLUCIÓN, así lo habían previsto en el siglo pasado, con ese propósito, impulsaron la organización continental de los Revolucionarios como fue el caso de OLAS, la TRICONTINENTAL, la experiencia del ELN en Bolivia o la JCR, etc.
Miguel y el Che, nunca dejaron de plantear los peligros que se presentaban, al jugar con las armas melladas del enemigo, conviviendo con su institucionalidad y lo artificioso que resultaba la construcción del Socialismo, en esas condiciones; en la gran mayoría de los casos, no es posible. Lo mas que se lograría, seria la captura formal de la superestructura burguesa del poder…. pero el transito al socialismo se tendrá que hacer mediante una lucha violentísima contra todos los que traten, de una manera u otra, de liquidar su avance hacia nuevas estructuras sociales, planteaba el Che, elemento que a la luz de los acontecimientos recientes, parece ser una verdad inexorable.
Cuando desde el revisionismo soviético, se impulsa la vía pacifica, para alcanzar el Socialismo, y que en la actualidad, el reformismo lo vuelve a utilizar como táctica, los COMANDANTES DE LA REVOLUCIÓN, nos recordaban que, el Poder, es el objetivo estratégico sine qua non de las fuerzas revolucionarias y todo debe estar supeditado a esta gran consigna…La toma del poder es un objetivo mundial de las fuerzas revolucionarias. Conquistar el porvenir es elemento estratégico de la revolución. Donde lo histórico y objetivamente trascendental, pasa a ser, no poner en riesgo la Estrategia de la Revolución, por pasos tácticos, volviendo a poner en práctica, las viejas enseñanzas del revisionismo, en que los revolucionarios, son desplazados como parias o elementos “extremistas y terroristas, que atentan contra la institucionalidad democrática”.
Ante esa realidad, es extraordinario el carácter visionario de los planteamientos del Che, sobre la situación en nuestra Patria Grande, cuando plantea que cada minuto que pasa y a la luz de los últimos acontecimientos, muestran un ejemplo de cohesión de los gobiernos burgueses con el agresor imperialista, en los aspectos fundamentales del conflicto. Es precisamente lo que sucedió con la muerte del Comandante Jorge Briceño, cuando toda la oligarquía dirigencial felicitó al paramilitar Santos en New York, los medios de alienación montaron un circo informativo y los progresistas, reformistas y revisionistas guardaron un sepulcral silencio.
Los COMANDANTES DE LA REVOLUCIÓN, insistían en no engañarse con los supuestos avances progresistas, planteando que las pequeñas victorias electorales son “ pequeñas colinas dominadas por el fuego de la artillería enemiga, la colina parlamento, la colina legalidad, la colina huelga económica legal, la colina constitución burguesa, donde lo extremadamente peligroso y nocivo para NUESTRAS FUERZAS, es que para alcanzar estos “logros”, se tiene que dar muestras de apego la legalidad burguesa, así lo vimos con la firma por las garantías constitucionales, que debió hacer Allende durante la U.P, o los costos que pagan los trabajadores en el proceso bolivariano en Venezuela. La ilusión que parte del pueblo deposita en dichas experiencias, tiene su punto de inflexión cuando se llega a traicionar a organizaciones revolucionarias para dar “muestras de buena conducta”, ante el imperialismo: “Contradictorio el cuadro de América; dirigencias de fuerzas progresistas que no están a la altura de los dirigidos; pueblos que alcanzan alturas desconocidas; pueblos que hierven en deseos de hacer y dirigencias que frenan sus deseos”.
Quizás, el gran aporte de los COMANDANTES DE LA REVOLUCIÓN, es el llamado a entender que la lucha de clases, es una guerra encubierta y que las orgánicas revolucionarias, que seriamente se planteen la construcción del Socialismo, nunca deben perder de vista la perspectiva del Poder y no desechar ninguna forma de lucha, para alcanzar ese propósito: “El enemigo luchará por mantenerse en el poder; hay que pensar en destruir el Ejército opresor; para destruirlo hay que oponerle un Ejército Popular enfrente. Ese Ejército no nace espontáneamente. La lucha tiene que tener un carácter continental, la lucha es a muerte entre todas las fuerzas populares y todas las fuerzas represivas, estas castigaran a las fuerzas populares con todas las armas de destrucción a su alcance”.
Después de los últimos acontecimientos ocurridos en nuestra región, y los que sin duda vendrán; los revolucionarios debemos prepararnos para batallas mas decisivas que una simple elección burguesa o tomar posiciones en conflictos ínter burgueses. Tenemos que tener claro que frente a la fuerza bruta, la fuerza y la decisión; frente a quienes quieren destruirnos, no existe otra cosa que la voluntad de luchar hasta el último hombre por defendernos… Las masas saben que el papel de Job no cuadra con la de un revolucionario y se aprestan a la batalla.
Como parte del gran legado, de los grandes hombres, los héroes del pueblo, como Miguel, Santucho, Marulanda, el Mono Jojoy o el Che, se distingue su intachable conducta moral y ética; fueron fieles a la máxima planteada por Mao de que en ningún momento y bajo ninguna circunstancia, puede el comunista poner en primer lugar sus intereses personales; al contrario, debe subordinarlos a los intereses de la nación y de las masas populares. De ahí que el egoísmo, la flojera, la corrupción, el afán de figurar, etcétera, sean lo más despreciable, mientras que la entrega abnegada, el entusiasmo y la energía en el trabajo, la dedicación de todo corazón al deber público y el esfuerzo concienzudo y tenaz merezcan respeto. Elementos trascendentales, que muchos dirigentes actuales ignoran u omiten, pero que en los grandes hombres, pasa a ser su principal fortaleza, ya que ellos, no dedicaron su vida a lustrar su ego; pues los héroes del pueblo, se llaman pueblos y la única forma que tenemos los revolucionarios para homenajearlos es decirles:
¡Comandantes de la Revolución, con su ejemplo seguiremos adelante! ¡Adelante con todas las fuerzas de la historia!
Con el PUEBLO, como Fuerza Principal Político-Militar, Con la vanguardia, creando CONCIENCIA Revolucionaria y Con el FUSIL, como guía de la lucha histórica y constante.
POR LA RAZON Y LA FUERZA, LOS TRABAJADORES AL PODER
SÓLO PODEMOS LA VÍA REVOLUCIONARIA



















